Embarazo a partir de los 40

¡Por fin estoy embarazada!

¡Hola! La entrada de hoy quería dedicarla a la semana 18 de embarazo, que es en la que estoy, pero creo que es necesario que antes cuente mi experiencia para conseguir quedarme embarazada con 42 años.

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Conocí al amor de mi vida recién cumplidos los 40, cuando llevaba ya divorciada del padre de mi hija unos tres años. Nuestra relación se consolidó rápidamente y aproximadamente en un año y unos meses nos casamos. Desde el inicio de la relación, él me dijo que era muy importante que tuviéramos hijos, al menos uno. Yo me había quedado con la pena de tener sólo una hija y estuve de acuerdo en que sería una buena idea ampliar la familia, no obstante le advertí “ya tengo 40 años…”

Cuando pronuncié esas palabras no era conocedora del mundo de la fertilidad, aunque suponía que a más a edad, más difícil. No me equivocaba…

Comenzamos por acudir a mi ginecólogo, quien nos confirmó que mi estado de salud en general era muy bueno y que mi salud ginecológica en particular también: mis ciclos son regulares, de 25 días y con un marcado SPM (hablaré del SPM -síndrome premenstrual-, SPM severo o TDPM -tensión disfórica premenstrual- en otros posts, pues es un tema que conozco bien). Quiero decir con “marcado SPM” que a mí la aparición de la menstruación nunca me sorprende, pues a lo largo de las fases del ciclo (menstruación, preovulación, ovulación y fase lútea) todo mi ser se ve afectado por cambios físicos y anímicos totalmente reconocibles en la fase del ciclo en la que estoy. En esa visita, mi ginecólogo me dice que la edad no es determinante y que tengo posibilidades de quedarme embarazada, pero eso sí, que tuviera paciencia, de uno a dos años…

Empezamos a buscar el ansiado embarazo a finales de 2014. Alrededor del mes de mayo de 2015, dado que no lo conseguíamos, acudí a una clínica especializada en tratamientos de fertilidad para ir adelantándonos a la existencia de un problema y nos hicieron unas pruebas, básicamente análisis de sangre y un espermiograma. En esta clínica nos dicen que tenemos más posibilidades de conseguir un embarazo de manera natural que mediante una FIV, y que nos ofrecían la posibilidad de recurrir a una donación de ovocitos. En ese momento se me vino el mundo encima. A partir de ahí empecé a leer todo lo que encontraba sobre fertilidad a partir de los 40 y me di cuenta de cuánto desconocimiento tenía sobre el tema. Las famosas embarazadas con 45 años, que no cuentan que, o bien congelaron sus ovocitos anteriormente a esa edad o bien acudieron a una ovodonación, crean todavía más confusión y desconocimiento.

Hay muchísimos casos de embarazos espontáneos con más de 40 años, incluso en la premenopausia (conozco un caso a los 49 años). Pero normalmente esto sucede en mujeres que ya tienen hijos y no esperan un embarazo a esa edad. Está científicamente demostrado que empezamos a envejecer a partir de los 20 años (aunque cueste creerlo) y también está claro que la calidad de los óvulos comienza a descender a partir de los 35.

¿Y entonces? El estado de salud de la mujer es fundamental (hablaré en otro momento de los 5 pilares de la salud y de lo que podemos hacer para mejorar nuestro estado de salud). Que no exista ningún problema físico tal como una obstrucción de trompas también es importante. Pero no podemos olvidar tampoco el funcionamiento endocrino, ya que las hormonas y su equilibrio son una pieza clave en la fertilidad femenina, tan dependiente como sabemos de nuestro ciclo menstrual. A este respecto, tanto el tiroides como la hipófisis deben funcionar correctamente.

Seguimos intentándolo sin éxito el resto de 2015, aplicando sobre todo algunos consejos que mejoran la fertilidad de manera natural:

  • descansar más
  • hacer ejercicio y, a ser posible, expuestos a la luz del sol
  • conocer a la perfección las fases del ciclo menstrual
  • identificar el momento de la ovulación a través del flujo cervical
  • huir de tóxicos como alcohol, tabaco y drogas
  • llevar una alimentación rica en frutas, vegetales, frutos secos y semillas

La alimentación sana y natural es muy importante para todo nuestro estado de salud, no sólo para la fertilidad, pero cuando se trata de fertilidad tenemos que observar lo siguiente: nuestro aparato reproductor es en gran parte una mucosa, es decir, se parece a la piel. Si tenemos un buen aspecto exterior, si nuestra piel se ve fresca, hidratada y jugosa, si nos vemos jóvenes por fuera, es muy posible que también estemos jóvenes por dentro. Por ello es muy necesario cuidar la alimentación (y este tema merece otro post, pues muchos problemas de salud desaparecen o mejoran muchísimo simplemente con un cambio total en nuestra alimentación).

En diciembre de 2015 acudimos a otra clínica de fertilidad, donde nos repiten pruebas y añaden otras y nos dicen que podemos acudir a una FIV. Valoramos el esfuerzo económico y personal que tenemos que hacer y nos lanzamos a ello. Nuestra intención es empezar en el ciclo de enero de 2016 pero por diferentes motivos de salud míos, lo debemos posponer hasta marzo-abril. Sin éxito. Caigo en un estado anímico muy depresivo y paso una especie de luto hasta los primeros días de mayo que me incorporo al trabajo después de 5 semanas de baja médica. En otro post hablaré de cómo fue mi FIV, cómo me sentí y qué creo al respecto.

Después de este mal trago que pasamos los dos, decidimos darnos un tiempo. Estamos en mayo de 2016 y tomamos la decisión de irnos de vacaciones y recuperar una de nuestras aficiones, el buceo, el cual habíamos abandonado los últimos 2 años por si acaso no fuera bueno en nuestros planes de ser padres. Decidimos igualmente no volver a hablar del tema hasta septiembre, cambiar de clínica para ese entonces, y por mi parte, tomo la decisión de valorar mi duelo genético y acudir a una donación de ovocitos.

Mi estado de ánimo cada vez está mejor, disfrutamos de nuestro libre y también disfrutamos de la liberación de que la fertilidad o infertilidad ya no está en nuestro tema de conversación. El día 16 de julio llevo un retraso de más de 8 días en la menstruación. Estoy confundida porque he tenido mis síntomas habituales de SPM, sobre todo anímicos. Como tengo tiroiditis autoinmume, decido hacerme una prueba de embarazo de esas de farmacia y llamar al endocrino y decirle “no me viene la regla pero tampoco estoy embarazada”. Cual es mi/nuestra sorpresa que da positivo ¡estoy embarazada, de manera natural y dos meses escasos después de una FIV! En septiembre, estando de dos meses de embarazo, cumplí 43 años.

Como anécdota, debo contar que en los días alrededor de la fecundación estuve tirándome al mar desde lo alto del muelle; me metí en una cápsula de vapor a más de 40º para eliminar toxinas; salí a correr con más intensidad; trasnoché y bebí copas; tuve mucho estrés y algún que otro disgusto… Por lo tanto, recordé de nuevo las palabras de mi ginecólogo que me decía que la concepción de una nueva vida no funciona como una ciencia exacta, que en muchas ocasiones los dos miembros de la pareja están perfectamente y no consiguen el embarazo y nunca llega a saberse el por qué. Se trata de un delicado equilibrio del que, pienso, sólo se conoce una parte.

Esta es mi historia y creo que es una historia de esperanza para mujeres en mi situación. Es posible el embarazo con más de 40, puede que no sea fácil ni rápido, pero es posible. Y hay que cuidarse, no sólo por la fertilidad, sino por todo, porque nos va la vida en ello.

Ha sido un post demasiado largo, pero creí necesario contar cómo llegué a la semana 18 de embarazo.

Gracias por leer si has llegado hasta aquí 😉 Agradezco tus comentarios, opiniones y experiencias.

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