Mi parto (segunda parte)

Post-parto, puerperio e inicio de la lactancia

Son las 7.25 am. Después de más o menos media hora piel con piel con mi bebé, se la llevan al nido para una revisión más exhaustiva por parte de los pediatras. En cuanto yo esté en planta, me la traerán. Me aseguran que será en un plazo máximo de 4 horas, aunque en menos de 2 horas ya estábamos juntas de nuevo.

Mi barriga semana 35

Me cambio de cama y me llevan a la zona de post-parto, donde me toman las constantes vitales: temperatura y tensión arterial. También comprueban la contracción del útero y los sangrados (loquios). Hablamos de los entuertos, que parece que duelen más del segundo hijo en adelante. No lo parece, es una realidad. La matrona me pregunta si tengo hambre y le digo que sí. Como faltan dos horas para el desayuno me traen lo que tienen a mano: galletas María y zumo de piña. Lo devoro todo y me sabe a gloria 🙂

Me llevan a planta. Estoy desesperada por tener a mi bebé conmigo. La enfermera insiste en que la primera vez que quiera ir al baño que no vaya sola y que las llame. Al rato tengo ganas de hacer pis, así que obedientemente toco el timbre. Vienen dos enfermeras y comprueban que me incorporo y que voy al baño por mis propios medios sin marearme. Me invitan a que me dé una ducha calentita sin frotar demasiado la zona perineal ni usar jabón. Eso hago, ellas esperan por fuera y cuando estoy con la ropa limpia, se van y me traen el desayuno y a mi bebé. El desayuno también me sabe a gloria 😉

El martes de Carnaval es festivo donde vivo, así que tengo que esperar al miércoles para que me den el alta, pero sé que hasta el jueves no podré irme debido a que mi hija nació unos días antes de hacerme el exudado vagino-rectal, por lo tanto, ella debe estar 48 horas en observación.

El martes por la tarde recibo la visita de mis padres con mi hija que está contentísima pero también impresionada con el tamaño del bebé -yo creo que ella pensaba que los bebés eran más grandes-, de mi suegra y de mi tía. Por suerte no vienen al mismo tiempo 😉 El miércoles por la tarde recibo la visita de mis cuñados.

El miércoles por la mañana mi marido trae algunas cosas que me hacen falta, come en el hospital y se va por la tarde ya que entre mis padres y él se encargan de mi hija mayor. El jueves por la mañana hace los primeros papeles: inscribir a nuestra hija en el registro civil e incluirla en nuestro Libro de Familia: me emociono al verlo.

Tanto el martes, el miércoles como el jueves antes de marcharme a casa, las enfermeras pasan 4 veces al día para tomar mis constantes vitales y las del bebé. Me preguntan si le doy el pecho, si moja los pañales, si las deposiciones siguen siendo meconiales y me recuerdan que debo ponerla al pecho aunque no lo pida, como mucho cada 3 horas. Esto es muy importante los primeros días, la leche todavía no ha subido, los bebés están débiles porque bajan de peso y no hacen otra cosa que dormir. Si no cogen el pecho puede que se debiliten más, y aunque la lactancia materna debe ser a demanda, los primeros días conviene estar atentas y si es preciso, poner al bebé al pecho aunque no lo pida.

Mi niña parece igual de dormilona que el padre y que la hermana, por lo que, sobre todo por las tardes y por las noches, la tengo que poner al pecho y a veces me cuesta mucho que se espabile. Noto que le cuesta mamar porque al hacerlo se le hunden mucho las mejillas, con lo cual imagino que todavía sólo tengo calostro y que le cuesta tomarlo. Sé que moja los pañales porque cuando la voy a cambiar de pañal se hace pis, pero realmente es difícil comprobar los primeros días si moja los pañales porque son súper absorbentes y el pis es diminuto en cantidad. Termina de expulsar el meconio la noche del martes al miércoles.

Pido permiso para que duerma sobre mi pecho por las noches (durante el día la tengo en brazos casi todo el tiempo, menos cuando me ducho o como) y me dicen que sí pero que tengo que subir las barandillas laterales de la cama. A ratos la paso a su cuna pero nos gusta estar piel con piel y aprovechamos todo lo que podemos.

El jueves llegamos a casa a mediodía. No sé por qué la casa parece otra, la luz es diferente, más luminosa y transmite más paz de lo normal; así lo siento. Mi niña se pasa el día durmiendo y sigo poniéndola al pecho con mucha frecuencia (a veces no llega a 3 horas). Voy notando que moja los pañales un poco más y que si hago un masaje en el pecho y lo aprieto un poco, tengo un líquido blanco que parece más a la leche que al calostro, pero sigo sin tener demasiada cantidad. El sábado noto perfectamente la subida de la leche, noto los pechos muy llenos, algo de calor y la niña ya mama sin hacer tanto esfuerzo, ya no se le hunden las mejillas, se le nota más cómoda, está mucho más rato mamando y luego se queda dormida. El domingo hace la primera caca de leche de pecho sin rastros de meconio. Hace caca en cantidades industriales… Y en esto es igual a la hermana: mi hija mayor nunca pasó por la fase de hacer caca después de cada toma, sino que hacía mucha caca toda junta cada dos o tres días, y en alguna ocasión, hasta una semana. Pero luego las deposiciones eran líquidas, grumosas y amarillas, típicas de la alimentación materna exclusiva. Se lo comento al pediatra, aunque sé que no pasa nada y me dice que si la niña mama bien, sube de peso, moja los pañales y se tira peditos (cosa que hace), todo está bien. La llevo a pesar con 9 días de vida y ha recuperado todo el peso perdido y un poco más. Puedo seguir con la lactancia materna en exclusiva sin problemas. Ayer, con 15 días de vida, ha ganado 300 g con respecto al peso de nacimiento y ha crecido 2 cm así que hasta dentro de 15 días no tenemos que volver. La lactancia materna ha sido un éxito otra vez, aunque los primeros días son los más difíciles: pasan hambre, una tiene dudas sobre si despertarla o no, es difícil comprobar si moja los pañales… Hay que tener mucha paciencia y confiar… También acudir al pediatra en caso de duda.

El cordón se le cayó muy pronto, el 4º día por la noche, pero la herida estaba bien. Desde ese momento disfrutamos mucho más del baño, ya que mientras está el cordón curándose, hay que evitar que se moje demasiado, porque secarlo sin manipularlo no es fácil.

Ya estamos notando lo que yo llamo la “hora tonta”: a veces de madrugada, a veces por la mañana y a veces por la tarde (después del baño y esa toma no hay hora tonta, hay sueñito) está un par de horas en las que todo le molesta: quiere mamar pero se cansa y lo deja; quiere dormir pero se despierta enseguida, quiere brazos pero no se está quieta, le cambio el pañal pero sigue inquieta… Algunos le llaman “cólico del lactante”, otros no están seguros de que se trate de un cólico… Sea lo que fuere, es ese rato en el que el bebé no parece estar a gusto haga lo que haga la madre. Sólo cabe tener paciencia y esperar que pase 🙂

Muchas gracias por leer hasta aquí, me queda por compartir cómo fue la estancia en el hospital, las cosas que llevé en el bolso de maternidad, qué me hizo falta y qué no y también cómo ha sido mi recuperación.

Me encantará leer tus comentarios 🙂

 

 

 

 

 

 

 

4 thoughts on “Mi parto (segunda parte)

  1. Que lindo el relato!!! Cuando yo cuidaba a mi sobrino que tenía unos meses de nacido, y me quedaba sola y empezaba a llorar, se ponía muy inquieto, yo me asustaba mucho porque no sabía que podía tener y entre sostenerlo y caminar, darle palmaditas en la espalda él iba soltando los gases y se calmaba, pero a mi me daba unos nervios, ya cuando crecío me dio menos temor ayudar de niñera.

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