Crianza Respetuosa

¡Hola! Tenía muchas ganas de escribir esta entrada. A priori esto de la “crianza respetuosa” parece un término de moda, pero a mi modo de ver las cosas, es lo que se debería hacer y que nunca tuvo que haberse perdido.

maternidad

Tengo una hija de 11 años que nació en plena moda del libro de aquel doctor que afirmaba -y sigue afirmando- que hay que dejar a los niños llorar en la cuna aunque vomiten de tanto llorar para que aprendan a dormirse solos, porque cuando lloran nos manipulan… Ese libro cayó en mis manos, lo leí y por suerte para mi hija mayor, no tuve que aplicar sus “consejos” porque mi hija mayor era dormilona de manera natural.

Pero cometí otros errores, como que recibió algún cachete o que fracasé en la lactancia materna cuando volví al trabajo, por no hablar de aquel parto no respetado, donde mi error fue no exigir lo que deseaba y dejarme llevar por aquella violencia obstétrica (lamentablemente, este término también está de moda, pero para bien, ya que las cosas poco a poco en este sentido también están cambiando…).

Con mi segunda hija que hoy tiene ya 3 meses y una semana, tenía claro que no quería cometer los mismos errores (y cometeré otros, porque ser madre es el trabajo más difícil del mundo y para el que sólo existe la autoformación: aprendes de tus errores porque nadie te puede enseñar).

Comencé leyendo un libro sobre lactancia, y este libro me llevó a otro, y luego a otro, a algunos foros de internet de madres en mi misma línea e incluso a un pediatra online que apuesta por la pediatría respetuosa 🙂

Es curioso observar como la sociedad protege a las mujeres, a los ancianos y a los adolescentes contra el maltrato en todas sus formas (familiar, escolar…) pero se olvida, e incluso justifica, el maltrato infantil en el seno de las familias. A veces se hacen extrapolaciones absurdas como, por ejemplo, que actualmente hay chicos que maltratan a sus padres y eso pasa porque en su día no se llevaron un buen guantazo… Ni una cosa, ni la otra. No todo el monte es orégano y precisamente los niños y adolescentes violentos provienen de hogares donde sus progenitores también lo han sido, o son fruto de algún tipo de desarraigo.

Aunque me refiero a “el bebé” en todo momento, la crianza no acaba en los 3 primeros años de vida, con lo cual, cuando digo “el bebé” me refiero a bebés, niños e incluso pre-adolescentes. Con los adolescentes pasamos de “criar” a “educar” y “acompañar” y las situaciones son totalmente diferentes, pero eso no varía algunas cosas, como que por ejemplo, son seres de pleno derecho.

Me queda mucho por aprender sobre este tema, ser madre es complejo, pero quisiera compartir mis “principios”:

  • El bebé tiene personalidad jurídica propia desde el mismo momento del nacimiento. Tiene derechos pero es imposible que tenga deberes que no puede cumplir por su propia voluntad. Si nos parece mal que se maltrate a una mujer por su marido, igual de mal está maltratar a un bebé por sus padres. Y créeme, dejarlo llorar hasta que se duerma, en un bebé, es maltrato. Los bebés recién nacidos tienen miedo a dos cosas: perder a su madre de vista y caerse de una altura. Cuando vas al baño y dejas al bebé en su cuna y llora, no te está manipulando… No sabe que vuelves en 5 minutos, es imposible para él saberlo. No te ve, tiene miedo y llora. Tan simple como eso.
  • Los bebés saben dormir, ya lo hacían en la barriga de su madre. No hay que dejarlos llorar: si no duerme es porque necesita amor, cariño, brazos, a su madre en definitiva… porque sólo él sabe por qué no puede o no quiere dormir cuando los adultos quieren… Su horario y el de los demás no tiene por qué coincidir… Además, esta situación se da poco tiempo en toda su vida, alrededor de entre los 2 y los 4 meses, la situación ha mejorado muchísimo.
  • La lactancia materna no es sólo comida. Es consuelo, es amor, es estar con mamá… Cuanto más dure, mejor para el bebé, pero también para la madre. Dicho esto, lo más importante para un bebé es el amor que recibe de su madre: si ésta no quiere o no puede darle el pecho, no pasa nada. Yo personalmente no renunciaría por nada del mundo a la lactancia materna y en esta ocasión pretendo mantenerla incluso con la alimentación complementaria. Es difícil sobre todo por la incorporación al trabajo, pero lo voy a intentar con todas mis fuerzas.
  • Los bebés vienen al mundo con necesidades que tenemos que cubrir: hambre, frío, calor, gases, dolor de barriga, cansancio, aburrimiento, le pica una etiqueta del pelele… Por lo tanto, y no habiendo encontrado hasta el momento otra manera de comunicarse, lloran hasta que esa necesidad es cubierta. Yo no veo aquí ningún rastro de manipulación… simplemente nos hacen saber lo que necesitan como únicamente saben hacerlo: llorando. Tan simple y claro y meridiano como eso.
  • A los niños se les puede (y debe) pedir perdón; de lo contrario, ¿cómo lo van a aprender si no es a través del ejemplo de sus padres, a quiénes imita en todo? A mi hija mayor le he pedido perdón en algunas ocasiones, como por un grito fuera de toda justificación, un cachete o unas malas palabras por mi parte. No he perdido ninguna autoridad por ello, al contrario, me he acercado mucho más a ella y me he ganado su confianza. Cuando esta situación se ha dado, nuestras conversaciones han terminado así: “no pasa nada mamá, yo también hice mal no haciéndote caso”, y yo “bueno, eso estuvo mal y el grito de mamá también, que no vuelva a pasar, ni una cosa ni la otra”, “vale mamá, te quiero”, y yo “y yo también”. Muy simple, muy grande.

Nací en los 70… no sé si me dejaron llorar en la cuna pero casi seguro que sí, no tuve lactancia materna porque fui prematura, recibí muchos cachetes, gritos y mi madre nunca pidió perdón por sus errores (¿qué es eso? ¿pedir perdón a un hijo? Eso está en la categoría de blasfemia o sacrilegio como mínimo…). Lo digo para dar visibilidad a un cambio que podemos hacer en nuestra crianza, educación o acompañamiento a nuestros hijos, sea cual sea nuestro bagaje en este sentido, sea cual sea su edad. No hay excusas: si quieres, puedes y cualquier momento es bueno para empezar a cambiar 😉

¿Crees que me olvido de algún punto importante de la crianza respetuosa en el sentido de esta entrada? ¿Lo compartes conmigo?

Gracias por leer hasta aquí, estaré encantada de recibir tus comentarios 🙂

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