Vida sostenible, crianza sostenible – IV

Alimentación sostenible

¡Hola! En la publicación de hoy hablaremos de la alimentación sostenible. La alimentación es un tema muy sensible que despierta muchas pasiones y, a veces, encontronazos…

brotes verdesCada uno sabe cuál es la alimentación que mejor le sienta, no se trata de modificarla si no se quiere, tan solo de mejorarla. No quiero que se interprete esta publicación como una incitación a ser vegetariano. Yo soy vegetariana desde hace muchísimos años pero parto de la base de que las personas tienen derecho a elegir qué alimentación seguir, vegetariana o no, pero también tienen derecho a disponer de información sobre lo que comen y esta información a veces no es completa ni suficiente.

En esta publicación no encontrarás mucho acerca de nutrientes ni de requerimientos diarios de tal o cual cosa, porque más o menos todos tenemos claro el concepto de la pirámide de la alimentación de la dieta mediterránea, qué alimentos hay que tomar a diario (y en qué cantidad) y cuáles sólo se deben tomar de manera esporádica (o nunca). Como curiosidad, la dieta mediterránea es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad 🙂

Más bien hablaremos de los problemas que presenta el modelo actual de la industria alimentaria y qué hábitos podemos cambiar para mejorar tanto nuestra alimentación, nuestra salud y el Medio Ambiente.

Unos pocos datos para empezar

La industria alimentaria también está en manos de algunos grupos multinacionales. En los mercados de futuros ya están vendidos los cereales que todavía no se han cultivado. Y esos cereales sin cultivar alimentarán a los animales de la ganadería intensiva que todavía no han nacido. Algo falla, además, cuando en una parte del planeta hay niños y adultos extremadamente obesos mientras en la otra parte del mundo, niños y adultos mueren de hambre. Es un bucle sin fin con graves efectos en el Medio Ambiente como:

  • La producción de carne se ha multiplicado por cuatro (x 4) desde 1960.
  • El 70% del territorio agrícola se destina a la ganadería intensiva.
  • El 10% de los cultivos de cereales están destinados a alimentar los animales de la ganadería intensiva.
  • El 20% del agua dulce total se utiliza para el riego de los cereales destinados a la ganadería intensiva.
  • El 50% del agua dulce total se utiliza para la ganadería intensiva.
  • La producción de 1 kg de carne requiere 7.000 litros de agua y unos 10 kg de cereales. Con esos 10 kg de cereales se podrían alimentar 40 niños. Con 1 kg de carne apenas 4 niños.
  • La producción de 1 kg de arroz requiere 3.000 litros de agua como máximo. Con 1 kg de arroz se pueden alimentar a 4 niños.
  • 1 europeo tira de media al año 179 kg de comida. Se estima que el 30% de los alimentos producidos acaban en el cubo de la basura en nuestro primer mundo 😦
  • China es el país del mundo que más carne consume. Si todos los países tuvieran un consumo similar de carne, el modelo sería insostenible.

Problemas que ha generado la industria alimentaria actual

Quizás no somos conscientes de lo que ha causado unir las palabras “industria” “alimentaria”, pero para mí son antagónicas. La alimentación es amor, cariño, sabor, nutrición… somos lo que comemos y por desgracia cuando el alimento es industrial, deja de ser alimento para convertirse en otra cosa. Me estoy refiriendo, y espero que se me entienda, a los alimentos procesados industrialmente y a todo aquello que se produce en masa, sobre todo, seres vivos. En ocasiones no se respetan ni siquiera las etapas de crecimiento sino que se aceleran con hormonas y, en otras ocasiones, no se proporcionan las mínimas condiciones dignas para una vida en cautividad. La ganadería intensiva, es decir, producción de todo tipo de carne, huevos y lácteos, y también la agricultura intensiva, han generado graves problemas al Medio Ambiente, además de reducir el acceso a la alimentación a todos los seres humanos:

  • Los polinizadores naturales, como las abejas, están en peligro de extinción por los biocidas utilizados en la agricultura intensiva industrializada.
  • El consumo de antibióticos para los animales de la ganadería intensiva es cuatro (x 4) veces superior al destinado a personas enfermas.
  • La producción de 1 kg de carne genera 15 kg de estiércol cuyos nitratos contaminan las aguas. Las evaporaciones de amoniaco de los orines producen desforestación y lluvia ácida.
  • La desforestación de las selvas tropicales se utiliza para el cultivo intensivo de cereales. No hace falta dar mucha explicación a lo que sucede con el aceite de palma en Malasia e Indonesia: desforestación, extinción de animales como el tigre de Sumatra o el orangután y trabajo infantil esclavo.
  • El 60% de suelo total erosionado es debido a la ganadería intensiva.
  • 1/3 de las materias primas totales se destinan a la ganadería intensiva.

Y ante esto ¿yo qué puedo hacer?

El consumidor es soberano… Ya lo vimos con la ropa y la cosmética sostenible: la preocupación del consumidor y sus elecciones llevan a los fabricantes a adoptar medidas. Es necesario que nosotros como consumidores cambiemos algunos de nuestros hábitos, pues eso se traduce en elecciones de compra de las que los fabricantes toman buena nota. Igual tú que me estás leyendo ahora mismo no debes cambiar nada, o solamente puedes o quieres adoptar algunos hábitos nuevos y mantener otros como están. Lo poco que hagamos, si somos muchos, repercutirá en que el modelo de alimentación vaya cambiando poco a poco para mejorar nuestra salud y nuestra relación con el entorno.

Aquí te dejo algunos consejos:

  • A la hora de hacer la compra lleva una lista con lo que necesitas y así no comprarás de más. Quizás te puede ayudar tener más o menos planificados los menús de los días siguientes a la compra.
  • Intenta comprar los alimentos en su estado más natural para cocinarlos tú. No compres garbanzos cocidos; cuécelos tú. No compres un gazpacho de bote, compra los tomates y prepáralo en casa. No sólo sabe mejor y es más sano sino que además te sentirás muy bien haciendo tus propias recetas y elaboraciones caseras.
  • Adopta la dieta mediterránea como base de tu alimentación, donde abundan los cereales, legumbres, frutos secos sin freír y sin sal, las frutas, verduras, hortalizas, el aceite de oliva virgen extra…
  • Mira la etiqueta y huye de los alimentos con algún ingrediente con las siglas GMO (organismos modificados genéticamente). Es obligado hacer la mención en la etiqueta desde la Ley 9/2003 de 25 de abril. Lo que no está claro es que se cumpla a rajatabla… 😦
  • Reducir el consumo de pescado, eligiendo pescado de pesca sostenible y no alimentado con piensos (los de piscifactorías).
  • Reducir el consumo de carne, eligiendo cuando sea posible, carne de producción local (me parece un derroche y un esnobismo comprar buey de Kobe-Japón, pudiendo comprar buey del pueblo de al lado) y si es carne de animales alimentados sin piensos y que caminan libremente por el prado, mejor. Si es de producción ecológica, todavía mejor. Es más cara, sí, pero estamos reduciendo la frecuencia y la cantidad, por lo que es posible que los números nos salgan. En la dieta mediterránea la carne es el acompañamiento y lo principal son las legumbres, cereales, frutas, verduras…
  • Los alimentos en conserva como atún en aceite, aceitunas, espárragos, alcachofas, etc., es preferible comprarlos en botes de cristal que en lata, debido a que el recubrimiento interior (resina de bisfenol A) de las latas actúa como disruptor endocrino en nuestro organismo. Se han encontrado restos de bisfenol A en la orina de bebés 😦 Además el proceso productivo del vidrio así como su reciclaje es uno de los menos perjudiciales para el Medio Ambiente. El cristal no es otra cosa que arena y minerales fundidos a altas temperaturas.
  • En nuestros supermercados (España) debemos mirar el origen de algunas verduras en conserva (de cristal) típicamente de nuestra huerta, porque nos podemos encontrar pimientos del piquillo pero de China y no de Lodosa, espárragos de China y no de Navarra, alcachofas de China y no de Tudela… Se trata de mirar no sólo el lugar de envasado sino el país de origen. Estos tres productos los compro siempre con denominación de origen: los pimientos del piquillo y espárragos de Navarra (Lodosa) y las alcachofas de Tudela (también en Navarra).
  • Reduce el consumo de productos lácteos y elige los que puedas de origen ecológico, sobre todo los de los niños, para reducir su contacto con antibióticos y hormonas.
  • Procura comprar lo necesario para tus menús para tirar la menor cantidad posible de comida a la basura. Si algún día te falta un ingrediente, no te agobies, al principio y hasta que le coges el tranquillo a eso de los menús puede que te pase, pero las tiendas están ahí y seguro que lo puedes solventar.
  • Las hortalizas, frutas y verduras, siempre es mejor que sean de temporada y de producción local. Debes tener en cuenta que los productos que se venden en los mercadillos del agricultor, salvo que sean ecológicos y así se indique, no son los mejores en cuanto a cantidad de residuos de plaguicidas, herbicidas, etc. Esto es así porque en los mercadillos del agricultor no se exige a los productores ningún control de residuos fitosanitarios de los productos que venden, confiando en que han sabido aplicar en cantidad y frecuencia dichos productos… pero esto no es siempre así. Aunque parezca mentira, en los supermercados y fruterías se vende mejor género, pues los supermercados y los mercados centrales tienen sus propios controles de residuos de productos fitosanitarios en las frutas y verduras que comercializan.
  • Evita la comida que venga en cajas en general: galletas, cereales de desayuno, bollería industrial… Es preferible que hagas un bizcocho para los desayunos, y cuando se acabe, tomes tostadas con aceite de oliva virgen extra.
  • Apuesta por menús y comidas sencillas, de pocos ingredientes, con gran presencia de legumbres, cereales, frutas, verduras… siguiendo nuestra alimentación mediterránea que aparte de variada y exquisita, es muy sana.
  • Descarta la margarina y todo aquello que lleve grasas hidrogenadas tan perjudiciales para la salud (presente en muchas comidas preparadas congeladas). Es preferible el aceite de oliva virgen extra e incluso, la mantequilla en muy pequeñas cantidades, ya que no estamos teniendo en cuenta las calorías de una y otra, ambas tienen más o menos la misma, sino de lo que tiene la mantequilla (nutrientes) y tiene la margarina (grasas trans). La margarina, más que un alimento, es un “invento”…
  • Huye de aquellos alimentos preparados a partir de concentrados: zumos de frutas, pastillas de caldo, de tomate… Estos productos suelen estar mezclados con sustancias tan perjudiciales como el glutamato monosódico, responsable de terribles cefaleas entre otros problemas. En definitiva, huímos de lo procesado industrialmente y volvemos a los sabores simples, naturales y frescos, recién elaborados por nosotros mismos 🙂

Muchas gracias por leer hasta aquí 🙂 Espero que te sirva de ayuda y cualquier cosita que hagas, tu salud y el Medio Ambiente lo agradecerán, y cuantos más seamos mejor. Ayúdame a difundir por el bien del planeta y de todos 😉

Por aquí enlaces de interés:

  • Consejos de Greenpeace para una alimentación sostenible aquí
  • Datos sobre la ganadería intensiva aquí que puedes contrastar también aquí y aquí
  • Problemas de la alimentación actual aquí y aquí

3 thoughts on “Vida sostenible, crianza sostenible – IV

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