Vida sostenible, crianza sostenible – V

El hogar sostenible

¡Hola! Por fin vengo con la quinta parte de esta serie “Vida sostenible, crianza sostenible” donde hablaremos de como con algunos pequeños cambios convertiremos nuestro hogar en un hogar más sostenible o menos contaminante.

brotes verdes

No sé si recuerdas el concepto “huella de carbono” del que hablamos en la primera publicación de esta serie: es “la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto”. En el hogar esto tiene que ver con el consumo energético, la calidad y eficiencia de nuestros electrodomésticos, el origen (local o no) de todo el mobiliario y otros elementos del hogar incluyendo los electrodomésticos, el proceso productivo de los mismos, etc. Un hogar medio compuesto por 3 miembros, en una vivienda de dos habitaciones que utilizan vehículo privado y unas vacaciones en avión tiene una huella de carbono en un año de casi 5 toneladas de CO2.

Para hacer nuestro hogar más sostenible podemos actuar desde varios frentes y todas estas actuaciones reducirán nuestra huella de carbono y ello repercutirá de dos maneras en nuestro entorno: en primer lugar, contaminaremos menos y, en segundo lugar, ahorraremos dinero. Merece la pena intentarlo ¿verdad?

Te dejo el enlace para calcular la huella de carbono de tu hogar de una herramienta popular, gratuita y de confianza suministrada por “Carbonfootprint”.

Por curiosidad he calculado la huella de carbono de mi casa y me ha dado esto: la media nacional es 5,08 toneladas de CO2, mi hogar arroja una huella de carbono de 6,28 toneladas y el objetivo para controlar el cambio climático es de 2 toneladas. Estoy a años luz de la media, del objetivo… y eso que el cálculo es aproximado e incompleto: únicamente permite poner un vehículo (tenemos 2) y no incluí los viajes en avión o barco porque en 2017 no hicimos, no tengo calefacción para el invierno porque no hace falta donde vivo ni tampoco tengo aire acondicionado (y con las olas de calor tan seguidas de este verano lo eché de menos), mi factura de la luz es más bien reducida porque para el agua y la cocina dispongo de gas central y pongo en práctica muchas de las acciones y hábitos de los que luego hablaremos… Aunque también es cierto que la media nacional es para un hogar de 3 miembros y nosotros somos 4 más el perro 😉 Aún así me parece una barbaridad 😦 En mi caso, por ejemplo, uso el coche para todo porque vivo en una zona mal comunicada, con grandes pendientes, y alejada de los comercios que hace prácticamente imposible moverse de otra manera 😦 Imagino que eso ha elevado considerablemente nuestra huella de carbono.

por qué intentar tener un hogar más sostenible

Afortunadamente las cosas poco a poco están cambiando: aumenta el número de hogares con la intención de hacer su entorno un poco más limpio, saludable y justo. Así, se estima que un 60% de los hogares españoles han aumentado su preocupación medioambiental y por el ahorro energético en los últimos 5 años. No es de extrañar, debido al elevado precio de la energía para los hogares españoles (unos 1.500 € al año por una vivienda de 100 m2). Aumenta la conciencia ecológica y la percepción de vincular energía con agotamiento de recursos naturales.

Los hogares con hijos, además, son los que presentan más conciencia ecológica: quedémonos en esta estadística cambiando hábitos, tomando nuevas decisiones de compra y consumiendo menos energía para reducir nuestra de huella de carbono.

Aparte de lo mencionado (menor impacto medioambiental y ahorro económico), cambiar de hábitos hacia un consumo y un hogar más sostenible tiene otras ventajas como:

  • Aumentamos el valor de nuestra vivienda por disponer de un certificado energético mejor.
  • Los equipos, electrodomésticos, automatismos, etc. nos durarán más porque no estarán afectos por la obsolescencia programada.
  • El aire que se respirará en nuestra casa será más limpio.
  • Repercute en una mejora de nuestro estilo de vida global.

Como no somos ni pretendemos ser ermitaños, y nuestra vida es la que es para bien o para mal, no nos queda más remedio que seguir consumiendo y comprando, pero podemos hacer algunos pequeños cambios que contribuirán a reducir nuestra huella de carbono, a gastar menos dinero, a ser un ejemplo para otros y, además, con nuestras elecciones, contribuir  a que las cosas sigan cambiando.

¿Cómo? Principios generales

  • Cambiar de hábitos: consumir menos y consumir mejor ropa, cosméticos y alimentos como vimos en las otras publicaciones de esta serie.
  • No utilizar productos de usar y tirar. Los productos desechables suponen el agotamiento de los recursos naturales y generan residuos. Por ejemplo, podemos comprar las zanahorias a granel en lugar de en una bandeja de corcho blanco retractilada con film transparente.
  • Reducir el uso de plásticos: bolsas, herméticos para guardar comida, menaje, etc.
  • Reducir, reciclar y reutilizar: reduce por ejemplo el número de productos de limpieza para el hogar (lo cierto es que con pocos nos apañamos). Recicla la basura y los residuos y/o dale una segunda vida a algunas cosas (el bote de cristal de la mermelada para conservar nueces). Reutiliza todo lo que sea de un solo uso, como las bolsas de plástico del supermercado.

Cómo consumir menos energía

Las campañas de ahorro de energía nos aconsejan:

  • Aislar bien del exterior con buenas ventanas y también con burletes adhesivos.
  • No poner la calefacción más de 21º en invierno y el aire acondicionado a no menos de 23º en verano.
  • Apagar completamente los electrodomésticos cuando no los estemos usando, con todas sus luces apagadas y no en “stand by“.
  • Sustituir las bombillas por led. Su precio es cada vez más asequible y yo lo que he hecho es sustituirlas a medida que se han ido fundiendo las anteriores.

“tips”: electrodomésticos, mobiliario, productos de limpieza…

  • Cuando se estropee un electrodoméstico y no tenga remedio o repararlo sea más caro que comprar uno nuevo, adquiere uno eficiente A+++ y utiliza los programas ecológicos.
  • Pon en la entrada de agua hacia la lavadora un descalcificador como este, no son caros, se repone el componente del interior cuando se acaba y reduce la necesidad de usar suavizante, ya que la ropa queda “tiesa” por la cal presente en el agua.
  • De vez en cuando separa la nevera de la pared y limpia la resistencia que está detrás puesto que el polvo y la suciedad que acumulan en esa zona las hacen consumir más energía. Yo limpio esa zona con la aspiradora.
  • En casa, a la hora de ducharnos, para evitar perder toda esa agua que corre mientras pasa de fría a caliente, intentamos ducharnos todos por la tarde uno detrás de otro, así sólo se pierde el agua que se calienta del primero que se ducha. Y no siempre se pierde, muchas veces la recogemos con el cubo de fregar y para el cacharro del agua del perro.
  • Hemos puesto aireadores en todos los grifos para reducir el caudal. Apenas se nota que el caudal es menor porque aumenta ligeramente la presión.
  • Con los muebles de interior que vienen del norte de Europa, de pino, haya o abedul, no suele haber problemas de sostenibilidad porque en los países nórdicos cuentan con un sistema perfecto de producción de madera completamente sostenible. Sin embargo, con los muebles de exterior, fundamentalmente de teka, su origen puede estar en bosques tropicales desforestados, por lo que es imprescindible buscar muebles de madera para exterior con el sello FSC (una especie de Consejo Regulador de los bosques del planeta).
  • Reduce el número de productos de limpieza y sobre todo intenta no utilizar productos muy perfumados y muy coloreados; la depuración de aguas tiene un coste (en el recibo del agua) y también contamina. Es buena idea sustituir algunos productos convencionales de limpieza por otros ecológicos, sobre todo aquellos que acaban en la red de alcantarillado (limpiabaños, friegasuelos, jabón de la ropa). Utiliza un limpiacristales con base de alcohol (que se evapora) sin colorantes, utiliza menos cantidad de suavizante para la ropa, utiliza un producto multisuperficies para no andar con miles de productos de limpieza y utiliza poca cantidad. Disponemos también de remedios caseros para algunas tareas de limpieza utilizando sustancias naturales como limón, bicarbonato, vinagre… Encontrarás muchos tutoriales al respecto.

Tengo muchos objetivos incumplidos y algunas metas inalcanzables (como no utilizar pañales desechables sino de tela) y esto me ha desanimado en algún momento. Pero por otro lado, me motiva seguir por este camino cuando veo que generamos pocos residuos en casa y que todos participamos en su separación y reciclaje. También me anima ver cómo mi hija de 11 años ya es capaz tomar decisiones sostenibles, por ejemplo, cuidando  el material escolar del curso anterior para aprovecharlo este curso y renovar sólo lo necesario.

Entiendo también que esta labor de conciencia, aunque muy importante, no debería ser exclusiva de los hogares, sino que administraciones, empresas y otros organismos deben participar de igual manera. En nuestras manos está cambiar algunos modelos, sobre todo con nuestras decisiones de compra y consumo, ya que la energía, ropa, cosmético, alimento o cualquier otra cosa más sostenible es aquella que no se llega a fabricar.

Aquí y aquí te dejo un par de enlaces interesantes.

Gracias por leer hasta aquí 🙂 Me encantaría que compartieras algún hábito o truco que tengas para ser más sostenible. Lo pondré en práctica 😉

 

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