Mi bebé ya tiene 9 meses

¡Hola! El pasado martes mi bebé cumplió 9 meses… Fuimos a revisión de peso (7,100 kg) y talla (68 cm) pero para mí lo más relevante es lo que ha cambiado en los últimos días, así, como de repente. Te lo cuento:

los pies de mi bebé
los pies de mi bebé

Alimentación-lactancia materna-tomas diurnas: durante el día sigue tomando el pecho desde que se despierta hasta después del baño. No miro el reloj ni cuento las tomas que hace durante el día, pero serán aproximadamente unas 6. Cuando llora o está impertinente y no es por sueño ni por otra cosa (un susto, un golpe…), me la pongo al pecho y tenga o no tenga hambre, siempre toma algo.

Alimentación-lactancia materna-tomas nocturnas: después del baño toma el pecho y durante la noche hace unas 4 ó 5 tomas más. Son las mejores tomas, las más rápidas, sin distracciones, y son muy importantes para la lactancia en general, ya que durante la noche se registran los niveles más altos de prolactina. En la noche, con el silencio, se oye perfectamente cómo sale la leche.

Tanto en las tomas diurnas como en las nocturnas, hace unos días que ha empezado a “sincronizar”, es decir, mientras toma de un pecho, con la mano toquetea y retuerce el pezón del otro pecho para acelerar el reflejo de eyección ¿no es increíble la carga de conocimiento innato que traemos?

Alimentación complementaria: le doy siempre fruta a media mañana seguida de un poco de agua (y pecho antes y después) y cuando almorzamos nosotros, ella también. Siempre verdura de primero, a veces chafada, a veces entera, a veces en puré espeso. Y de segundo más o menos lo mismo que comemos nosotros sin nada de sal: arroz con setas, pasta con tomate, quinoa, lentejas, garbanzos, merluza… No es que haya abandonado el método BLW, pero en ocasiones no lo puedo aplicar por falta de tiempo, ya que este método requiere de mucha atención constante y tiempo. Desde octubre que la mayor tiene colegio por la mañana y por la tarde, hay días que se me echa el tiempo encima y acabo antes con un alimento chafado y tenedor que dejándola a ella con los dedos a su parsimonioso ritmo.

Hemos introducido el huevo, al principio muy lentamente. Pero no seguimos las indicaciones al pie de la letra. Según el pediatra Carlos González, no se puede separar del todo la clara de la yema, y la alergia no es una cuestión de cantidad, así que cuando vi que media clara era mucho para las cantidades que ella come, a la siguiente vez me pasé directamente a la tortilla a la francesa bien cuajada y la cantidad que quiso (muy poco). También, algunas de las galletas que le preparo llevan huevo.

Hay cosas que le gustan más (fruta, verduras, arroz, pan, tortitas del desayuno) y otras que le gustan menos (guisantes, tortilla) pero lo prueba todo y nunca la obligo a comer; a la mínima muestra de no querer más, le quito el plato. Siempre le doy el pecho antes y después, si quiere, también, así como algo de agua. Una parte del agua la bebe como puede de un vaso y cuando veo que está algo estreñida y quiere beber agua pero se le cae toda, se la doy con una jeringuilla.

Pensarás “qué bien, come de todo”. Bueno sí, pero no nos engañemos, lo que realmente le alimenta de momento es la leche materna (y así hasta el año) porque las cantidades son aproximadamente estas:

  • de fruta (media mañana): el equivalente a 4 cucharadas soperas.
  • de verduras (medio día): el equivalente a 2 cucharadas soperas.
  • del segundo plato (medio día): el equivalente a 1 cucharadas soperas e incluso menos.
  • tortita o galleta del desayuno (los fines de semana): el equivalente a media galleta redonda.

Probar, prueba todo, pero es eso, probar un poquito. Y cuando cumpla un año estaremos pendientes porque, a esa edad, se ralentiza el ritmo de crecimiento y algunos niños dejan de comer.

Porteo: para según qué salidas sigo usando el fular elástico pero ya nos queda algo flojo así que lo estoy usando menos, a la espera de que los Reyes Magos me traigan una mochila tipo “mei tai”. La sillita de paseo no es que le desagrade del todo, pero cuando se cansa, si me he acordado de coger el fular, bien; pero si no, termino con ella en brazos.

Sueño: el sueño de un bebé puede cambiar continuamente, al menos esa está siendo nuestra experiencia.

La tendencia más reciente (salvo alguna excepción) es la siguiente: sobre las 21-21-1.15 después del ritual yoga, masaje, baño y teta, está durmiendo. Últimamente, como ya no para quieta (luego me extenderé más) me está costando mucho conseguir hacer sus ejercicios de yoga y masaje antes del baño. Así que cuando veo que es imposible continuar, la baño.  Suele despertarse cuando nos vamos a acostar (sobre las 23 h) y durante la noche cada 2 ó 3 horas según el día. No hay patrón. Sobre las 6.45 de la mañana, cuando ya estamos todos activos, se despierta y nos acompaña en el desayuno. Pero ha habido una gran mejora y  es que después de las tomas nocturnas (que durarán como mucho 10 minutos) ella misma hace un gesto llevando la cabeza hacia atrás, indicando que quiere volver a su cuna de colecho y seguir durmiendo. Entre los 7 meses y los 8 meses y medio, por la noche después de las tomas no quería volver a la cuna de colecho pues estaba en plena crisis de angustia de separación. Creo que ya lo está superando 🙂

Sobre las 8.30 se echa una siesta de media hora y a media mañana otra de una hora. Sobre las 15.30-16 suele dormir otra siesta de media hora a una hora de duración.

Hay un signo inequívoco de que tiene sueño: se frota los ojos. Si la llevo a dormir en ese momento (normalmente en mi cama enchufada al pecho) se duerme inmediatamente. Pero hay otros días que de repente pasa de estar normal a estar como en un berrinche continuo, donde nada le agrada y normalmente suele ser sueño que no ha manifestado antes y en esas ocasiones cuesta muchísimo que se duerma.

A veces en el coche, de camino al colegio para recoger a la hermana, también se duerme. Hay veces que la llevo dormida al coche y sigue durmiendo todo el trayecto.

Los fines de semana, que no madrugamos tanto, ya se encarga ella de levantarnos. Sobre las 7-7.30 se pasa a nuestra cama, me sube el pijama y se pone a tomar el pecho ella sola o se pone a buscar juego gateando por encima de nosotros 😮

Psicomotricidad y movimiento: gatea lentamente pero emocionada, se pone de rodillas y de pie en la cuna, se mantiene sentada un poco mejor ¡y no para! Ya tenemos que tener cuidado y hemos empezado a tener precauciones porque la hemos pillado metiendo las manos en la tierra de las macetas, los deditos en el enchufe… Sentada en la trona, coge el tenedor y atina a llevárselo a la boca con comida. Comienza a hacer la pinza índice-pulgar, es capaz de coger cosas pequeñas como migas de pan, pero se le caen y todavía no atina a llevarse a la boca lo que coge con la pinza. A la hora del baño, ya quiere bañarse únicamente sentada y ver juguetes flotando, con lo que el día que tengo que lavarle la cabeza lo paso realmente mal porque no se deja tumbar. Ha descubierto lo divertido del juego y le encanta que la hermana esté con ella en el suelo, los juguetes desperdigados por ahí y haciendo tonterías con ella.

Comunicación: básicamente su modo de comunicarse sigue siendo el llanto pero también estirar los brazos cuando quieren que la cojan del suelo o sacarla de la trona. Ya dice ma-má con toda claridad y todos los días tiene unos ratos de gritar y hacer como conversaciones con cambios de entonación. Si estamos hablando entre nosotros y necesita atención, se pone a gritar o a toser para reclamar nuestra atención, y además lo hace riéndose 🙂

Entretenerse sola: las tardes no son lo suyo. Consigo que después de la teta mañanera se quede un rato de media hora tranquila en la hamaca viéndome como trabajo en el ordenador. A lo largo del día, después de la teta, se puede estar tranquila en el suelo o en su cuna jugando pero por espacios muy breves de tiempo y si estoy cerca y me ve.

Salir: le encanta estar de paseo por la calle, ya sea en sillita o en el fular. A mí también me gusta mucho que me acompañe a los recados y que le dé el solecito al menos media hora diaria. También disfruto mucho de cuando tengo la suerte de salir a hacer recados sola porque acabo muchas tareas en menos tiempo.

Relaciones familiares: su persona favorita es su hermana, cuando la ve, se emociona, le grita, se ríe y se pone tan contenta que parece nerviosa. Ya va reconociendo a algunos miembros de la familia con claridad (es verlos y sonreír, como le pasa con mi padre) y se queda muy a gusto con una chica que viene a casa dos días en semana unas horas por la mañana para quedarse con ella y que yo pueda adelantar algo de trabajo porque últimamente ya me era imposible dedicarle una hora seguida a nada. Ha establecido un buen vínculo con ella hasta tal punto que ha conseguido lo que parecía imposible: dormirla en brazos sin teta.

Madurez: su cerebro está en plena expansión. Me asombra y divierte ver cómo mira hacia la terraza, porque sabe que está allí, cuando oye ladrar a nuestro perro o cuando mira por la ventana cuando oye a los pájaros cantar. Me encanta verla cómo mira o va hacia la puerta cuando la oye abrirse. Le encanta jugar a “cucú-ras ras” porque ya sabe que lo que no se ve, existe aunque no se vea. De todos estas cosas no fui consciente con la mayor porque estaba centrada en los “cuidados” con más miedos y temores que otra cosa. Ahora que los cuidados están dominados, me detengo y recreo con la parte más emotiva del crecimiento y desarrollo de mi bebé.

Sustos: cuando come siguiendo BLW y coge cosas con la manita y le pega grandes bocados que no puede deglutir, se atraganta, hace arcadas o tose y sigue como si nada… Pero un día me dio un buen susto con un trozo de pimiento rojo, le di un palito pensando que por su sabor fuerte le daría pequeños mordiscos pero no, se llevó un buen trozo a la boca, no lo masticó bien y se le atascó. En un segundo la vi roja con los ojos llenos de lágrimas y en ese instante tosió con fuerza y el trozo de pimiento salió. Pensaba que controlaba qué texturas dar y cuáles no dar, pero está visto que equivoqué 😦 Ahora estoy mucho más pendiente de todo…

La salida de los dientes: uf vaya tema. Unos pediatras dicen una cosa y otros la opuesta. Yo no sabría decirte si la salida de los dientes duele o no. En el caso de mi hija mayor te digo rotundamente sí, con los dos dientes de arriba acabé en urgencias con broncoespasmo. Irrumpieron los dientes y se acabó el broncoespasmo. La pequeña sin embargo ha estado muchos días diferente, incómoda, molesta, tanto de día como de noche. Me ha resultado imposible encontrar algo que le sentara bien (ni el baño, ni el paseo, ni los brazos, ni la teta, ni jugar…). Ha salido un diente nuevo y ha habido un cambio hasta que el siguiente ha empezado a molestar hasta irrumpir. Bueno, pues así llevamos, como en una ola que sube y baja desde agosto, ya que hoy tiene 6 dientes.

La intención de estas publicaciones no es crear angustia si tu bebé no hace las mismas cosas a la misma edad. Cada niño lleva su ritmo, de hecho, como ejemplo, la mayor no caminó hasta los 17 meses y le salió el primer diente con 11 meses y medio… Se trata solo de recoger nuestras experiencias y anécdotas, que si te coinciden en tiempo y forma, te provocará un sonrisa pero si no, solo tienes que esperar y estar preparada para lo que te viene. Cada bebé a su ritmo.

Muchas gracias por leer hasta aquí. Ya tenemos la Navidad encima ¡sus primeras Navidades! Estoy, estamos todos en casa, muy felices 🙂

 

 

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