Una frase para: no más etiquetas

¡Hola! Hoy vengo por aquí con una publicación breve, una reflexión sobre poner (mejor dicho, no poner) etiquetas a nadie y mucho menos a los niños.

niños felices

En las últimas generaciones, pongamos desde nuestros abuelos a nuestros hijos, la educación ha ido cambiando. Para mí, la educación no es, o no debería ser cuestión de modas, pero es cierto que los tiempos han cambiado y disponiendo de más información, podemos educar y criar a nuestros hijos con más aciertos que errores.

No me siento con ascendencia ninguna sobre nadie para decir qué manera de educar es “mejor”: cada niño y cada familia responden de manera diferente, pero creo firmemente en unas premisas básicas:

  • Mucho amor, cariño y respeto a nuestros hijos
  • Límites y saber decir que no
  • Sentido común

Quizás el sentido común debería ser lo primero porque con sentido común garantizamos darle a nuestros hijos lo más importante: amor (esto no necesita explicación) y límites (tan necesarios para su desarrollo). Una crianza en el apego no es incompatible con el establecimiento de límites y saber decir que no. Lo digo porque en los últimos años, tanto por falta de sentido común como por falta de límites y decir “no”a tiempo, todos hemos observado aberraciones como: hijos que pegan a los padres, hijos hiper-regalados de cosas materiales pero faltos de cariño, niños pequeños hipnotizados con móviles y otros dispositivos tipo “tablet”, niños que se acuestan tardísimo viendo la televisión que en ocasiones tienen en su propia habitación… podría seguir porque la lista es larga 😦 Me arriesgo a decir además, que en estos casos no hubo crianza en el apego, más bien hubo poca, incluso inexistente, crianza. Los primeros seis años de vida son fundamentales y definen lo que seremos en la edad adulta y en su paso hacia ella: la adolescencia. Como dice Elsa Punset “los seis primeros años son una vida entera”…

Uno de los fallos garrafales en la crianza y educación es el establecimiento de etiquetas: listo, guapa, dormilón, seria, espabilado, vergonzosa… Sin darnos cuenta, por un comportamiento puntual, ponemos una etiqueta general que marca o puede marcar al niño.

Con mi hija mayor intenté que esto no pasara, no solo hacia ella sino hacia su entorno. En mi casa no había gordos ni flacos ni guapos ni feos. En mi casa las personas mayores no son viejos, son ancianitos, abuelitas o como mucho, viejitos. Mi intención era que para definir o describir a alguien no hace falta recurrir a los atributos físicos, me refiero a aquellos que pueden tener un deje despectivo. Una persona es rubia o no lo es, eso es evidente, pero decir que una persona es gorda, suena peor ¿verdad?

Con la pequeña estoy haciendo exactamente lo mismo, pero me doy cuenta que con 11 años de diferencia con su hermana, hay cosas que siguen igual 😦 Si has leído otras de mis publicaciones sabrás que mi bebé come y prueba todo, en general le gusta todo lo que le ofrezco y no come grandes cantidades ya que su alimento principal sigue siendo la leche materna. Hace poco un familiar muy querido por mí, viéndola comer trocitos de manzana asada soltó “¡ay qué bien come la niña, de mayor va a ser una tragona!”. Me consta que lo dijo con todo el cariño pero… ¿cómo es que sólo a mí me choca unir la palabra “tragona” a la figura de un bebé de 10 meses? Sin palabras… En el momento no dije ni pío, estaba yo en clara minoría y aunque lo dijera con amabilidad podría haber causado una situación aún más tensa, sin olvidar que era el día 25 de diciembre… Pero en cuanto tuve ocasión lo comenté en familia y de poco ha servido, me temo 😦 He vuelto a oír más o menos lo mismo otra vez y también “fresca” porque quería brazos y “gobernosa” porque quería estar en el suelo… ¿en qué quedamos Mari Pili? Sé que no pasa nada, que son hábitos -malos-, que no hay mala intención y que no somos su padres los que estamos todo el día con ella los que hablamos así, pero me fastidia y mucho.

Especialmente estoy en contra de usar etiquetas para referirnos a cualquier persona pero en especial en estas facetas del niño:

  • carácter: tímido, vergonzosa…
  • físico: regordete, tragona, flaquito…
  • inteligencia: qué listo, más listo que, menos espabilado que…
  • habilidades: torpe, rápida cuando quiere…

¡Stop! No por favor, no pongamos etiquetas a los niños sobre todo en aquellas cualidades que percibimos como negativas y terminamos convirtiendo en un defecto que el niño no tiene, pero tendrá de tanto oírlo. O peor, convertimos en defecto algo que no lo es: “vaya genio”, “qué malas pulgas”… simplemente porque el niño manifiesta claramente lo que desea. Pero también cuidado con el exceso de elogios, sobre todo referidos a la belleza física: qué guapa, qué bonito vestido, vaya ojos… porque al final ¿no estaremos dando la sensación de que sólo importa o valoramos el aspecto físico?

Creo que no es difícil si se pone un poco de intención a intentar ver el mundo y expresarlo a través de los ojos de un niño, donde no hay juicios de valor ni se ponen etiquetas intencionadas o no; los niños viven el momento presente y no generalizan, empiezan a hacerlo como un comportamiento adquirido. Poniendo como ejemplo lo de mi pequeña comiendo su manzana asada, que le valió la etiqueta de “tragona” (por Dios, pero qué horror…) un niño hubiera dicho: “Fulanita esta tarde comió manzana asada” o “a Fulanita le gustó la merienda de manzana asada”. Me fijo en cómo se expresa mi hija mayor y aquí algunos ejemplos:

  • “Mamá, hermanita no quiere más”; no dice “Mamá, hermanita está inapetente”.
  • “Mamá, hermanita quiere más”; no dice, “Mamá, hermanita es una tragona”.
  • “Mamá, hermanita tiene sueño”; no dice, “Mamá, hermanita es una dormilona”.
  • “Mamá, hermanita no tiene sueño; no dice, “Mamá, hermanita no duerme nada”.
  • “Mamá, a hermanita le pasa algo porque está chinchosa”; no dice, “Mamá, hermanita tiene mal genio”.

Los niños explican las cosas centrándose únicamente en el hecho en el momento presente, sin etiquetas, sin generalizar, naturalmente y sin malas intenciones. Me encantan los niños 🙂 🙂 🙂

¿Y tú? ¿Qué piensas de las etiquetas? ¿Son positivas o no? ¿Se te ocurre otra categoría “prohibida” donde poner etiquetas aparte de las mencionadas?

Gracias por tu opinión y por leer hasta aquí 😉

 

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