Los adolescentes y el teléfono móvil

¡Hola! Mi hija de doce años tiene móvil desde hace unos pocos días. Vértigo… Resulta que en menos de un mes se va de intercambio cultural a Inglaterra con su colegio durante una semana. Doble vértigo…

chica

¿Es necesario el móvil a su edad? ¿Es necesario el móvil para el viaje? La respuesta es, a mi modo de ver, rotundamente no. Pero a veces como padres nos topamos con situaciones en las que tenemos que tomar decisiones difíciles para que nuestros hijos estén integrados en su entorno y no parecer bichos raros. Vértigo de nuevo… Y queremos que estén integrados en el grupo, pero también queremos que sean auténticos, que sean capaces de tomar sus propias decisiones y que no se dejen llevar por el grupo a sitios de los que luego no puedan salir. Más vértigo…

Empezando por el viaje a Inglaterra… Cuando yo tenía su edad, iba todos los veranos a Inglaterra para estudiar inglés. Estamos hablando de mediados de los 8o y los teléfonos móviles eran algo de las películas americanas, accesibles sólo para multimillonarios o en la serie “el coche fantástico”…

En aquel entonces la manera de comunicarme con mis padres era la siguiente: el día que llegaba pedía a los señores de la casa donde me quedaba hacer una collect call (un llamada a cobro revertido) para decirle a mis padres que había llegado bien. Durante mi estancia, recibía alguna carta de mis padres, yo enviaba alguna postal, de vez en cuando echaba unas monedas en la cabina y llamaba a casa, y en otras ocasiones, mis padres llamaban a la casa anfitriona por la noche o en fin de semana.

Hoy en día podría ser exactamente igual, es más, es lo que me gustaría… pero reconozco que comunicarme directamente con ella me resulta cómodo y me da seguridad en estos tiempos que corren. Además todos sus compañeros llevarán su teléfono móvil, algunos -como ella- lo están recibiendo ahora, otros lo tenían de hace más tiempo… Pero realmente no es necesario, entre otras cosas porque los profesores con quienes viajan van a crear un grupo de whatsapp con todos los padres e irán informando de lo importante: “hemos llegado bien”, “los chicos ya están instalados en su familia anfitriona”, “el vuelo sale en hora”…

Darle un móvil a mi hija ha significado abordar temas con ella que más tarde o más temprano tenía que hacer. Vértigo con doble salto mortal… Hemos tenido que hablar de los peligros de las redes sociales (aunque no tiene ninguna de momento), del mal que puede suponer desvelar demasiada información en tu perfil público, de la suplantación de identidad por parte de adultos sin alma, del acoso escolar, de las informaciones falsas y bulos…

He apoyado nuestras conversaciones con algunos vídeos muy gráficos sobre los peligros de conversar con desconocidos pensando que son quienes dicen ser. A continuación te dejo uno de los varios videos que vimos (el final pone los pelos de punta, la piel de gallina y todo lo que se te ocurra):

Lo que he hecho es preguntarle si quería ver los videos sola o conmigo. Normalmente ha preferido verlo sola. Al final le preguntaba si lo había entendido y que me explicara con sus palabras el significado, para cerciorarme de que entiende el mensaje y los peligros de un mal uso del teléfono móvil.

También hemos firmado un contrato entre ella y yo, un documento sencillo para que tenga siempre presente lo que tiene entre las manos. Son una serie de normas y advertencias, basándome en otros documentos similares que había visto publicados en algún periódico, con algunas modificaciones por mi parte. Esto son los puntos que hemos firmado ambas:

  1. Es tu teléfono, pero también es mío. Yo lo pagué y todos los meses también pago para que tengas línea, no lo olvides.
  2. Siempre conoceré la contraseña de entrada, el PIN.
  3. Cuando llame Mamá, Papá o los abuelos, cógelo siempre.
  4. El teléfono móvil se queda en el salón a dormir en modo avión y la hora tope de uso son las 21.00 horas. Debemos respetar nuestro descanso y el descanso de tus amigos y sus familias.
  5. No es para llevarlo al colegio. Conversa con tus amigos en persona.
  6. Si se cae en el baño, se golpea contra el suelo o se esfuma en el aire, eres la responsable de pagar los costes de reparación o sustitución. Ahorra el dinero de tu cumpleaños, haz las camas, ayuda en la cocina, saca la basura, ayuda con tu hermana…
  7. No uses la tecnología para mentir, hacer tonterías o engañar a otro ser humano. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé buena amiga y buena persona.
  8. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas nada a través de este medio que no dirías en persona.
  9. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no dirías en voz alta en presencia de tus padres. Autocensúrate.
  10. Internet está lleno de mentiras. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, siempre pregúntame primero a mí o a Papá y luego contrasta la información si quieres.
  11. Apágalo, siléncialo, déjalo a un lado en público. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otro ser humano. No eres una persona maleducada, no dejes que un móvil cambie eso.
  12. No envíes ni recibas imágenes de tus partes íntimas o de las partes íntimas de cualquier otra persona, ni de tu cara sola. No te rías…. Algún día estarás tentada de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida adolescente, joven y adulta. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es extenso y más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.
  13. No hagas tropecientas fotos o vídeos. No hay necesidad de documentarlo todo. Vive tus experiencias. Quedarán registradas en tu memoria toda la eternidad.
  14. Deja tu móvil en casa a veces y siéntete protegida y segura de esa decisión. No es ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él.
  15. Bájate música que sea nueva o clásica pero diferente de la que millones de tus semejantes escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra en la historia. Aprovéchate de ese regalo. Expande tus horizontes.
  16. Practica juegos de palabras, puzzles o rompecabezas de vez en cuando.
  17. Mantén tus ojos arriba. Observa el mundo que sucede a tu alrededor. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Pregúntate sin buscar en google.
  18. Te harás un lío. Te quitaré el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Estoy en tu equipo. Estamos juntas en esto.
  19. Nunca uses para tu perfil una foto tuya, tu fecha de nacimiento ni otros datos personales.
  20. No aceptes ninguna invitación de Whatsapp u otra red social de ningún desconocido.
  21. No uses el móvil andando por la calle ni por escaleras, siempre úsalo cuando estés quieta.
  22. Una vez terminadas tus obligaciones escolares diarias podrás usarlo 15 minutos como máximo de lunes a viernes. Los fines de semana de manera excepcional puedes usarlo un poco más, pero siempre bajo la supervisión de un adulto y debes dejarlo cuando te lo digamos. Siempre deja de usarlo una hora antes de irte a dormir, como mínimo, para que no te altere el sueño y no lo uses de despertador de manera habitual.

Deseo que puedas aceptar estos términos. Muchas de las lecciones aquí recogidas no se aplican sólo al móvil, sino a la vida. Estás creciendo en un mundo que cambia rápido. Es apasionante y tentador. Haz las cosas sencillas. Confía en tu poderosa mente y en tu gran corazón por encima de cualquier máquina. Te quiero. Espero que disfrutes de tu nuevo y espectacular móvil.

Los dos primeros días configuramos juntas el whatsapp, la enseñé a crear los contactos en la agenda, a ordenar fotos en carpetas, a introducir la wi-fi de casa y a descargar las fotos de perritos y gatitos que utiliza para su perfil de whatsapp. No me cabe en la cabeza que se sienta tan feliz por tener su propio teléfono móvil, pero es la realidad que debo aceptar. Los primero días estaba tan emocionada, que dentro de los límites que había firmado en el contrato, estaba enviándole mensajes a su abuelo, al padre de Laura, a mí…

Y tener móvil ha tenido un efecto muy positivo en la convivencia familiar: se pone a estudiar con más ganas, cuando le digo que tienda la lavadora lo hace sin rechistar, está más besucona de lo normal…

Pero… yo a su edad hacía eso sin que mis padres tuvieran que complacerme con nada material, tenían interiorizado que mis padres trabajaban mucho para darme todo lo necesario, sobre todo lo más importante, estudios, por lo que yo sabía bien lo que tenía que hacer: estudiar, ayudar en casa y ser responsable…

En definitiva, estoy contenta porque la veo feliz, aunque me parece que es pronto para tenerlo a su edad. Estoy contenta porque está haciendo un uso responsable del mismo y cumpliendo nuestro acuerdo.

Pero al mismo tiempo siento que es un fracaso de nuestra generación, o un fracaso mío como madre, no haber conseguido antes que mi hija interiorizara que ser más responsable, más cariñosa y más colaboradora en el hogar no está relacionado con los bienes materiales que reciba. ¿O quizás le estoy dando demasiadas vueltas a la cabeza?

¿Qué opinas al respecto? ¿Crees que lo positivo que les aporta un móvil a esta edad compensa?

Gracias por leer hasta aquí 🙂 Todavía estás a tiempo de votarme en la categoría Personal, la insignia de abajo te lleva directamente.

2 respuestas a “Los adolescentes y el teléfono móvil

  1. Magnífico post! Una reflexión profunda y acertadísima sobre la realidad del uso de las tecnologías en una edad tan delicada como es la adolescencia. Aunque me queda aún mucho para encontrarme con esa realidad, y a saber cómo son las cosas dentro de unos diez años, es un tema que me preocupa, tanto por los peligros que conlleva (espeluznante el video que enlazaste) como por esa sensación que debe invadir, tal como dices, de estar haciendo una especie de chantaje “Tienes móvil si…” Comparto y difundo porque merece la pena leerlo y releerlo. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias amiga 🙂 Disfruta de los “años de latencia” (como hasta los 8- 10 años), creo que así lo llaman los psicólogos, porque son los años en los que “no pasa nada” en la vida de los hijos, salvo crecer, progresar, conseguir autonomía y como mucho algún susto en forma de gripe. Ojalá el mundo haya mejorado de aquí a allá para nuestros bebés de ahora. Muchos besos 🙂

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