Mi bebé ya tiene un añito

Y me enamoré de nuevo

¡Hola! Todas las madres decimos que nos enamoramos de nuestros hijos poniendo la fecha y hora de su nacimiento, aunque estoy convencida de que la mayoría nos enamoramos de nuestros hijos desde que sabemos que están por ahí dentro.

los pies de mi bebé
los pies de mi bebé

Me enamoré por segunda vez de ella el día 28 de febrero de 2017, martes de Carnaval, a las 6.45 am, después de un parto natural, respetado, sin complicaciones y que recuerdo con muchísima nostalgia. No sólo se recuerda con nostalgia el día del parto, sino la estancia en el hospital, cuando llegas a casa con el bebé y los primeros días: todo es mágico.

Mi balance

¿Cómo me encuentro yo después de un año tan intenso? Pues vamos por partes… El puerperio físico fue sensacional: en lo que pesaban a la pequeña ya estaba comiendo algo para reponerme, me di una ducha a la hora de parir y no me separé de ella (tan solo para que le hicieran la prueba del talón), moviéndome con total libertad en el hospital. No hubo puntos, por lo tanto no hubo molestias ni con el pipí ni con la caca ni con nada. Los entuertos fueron durillos los dos primeros días pero luego tan molestos como un dolor de regla. Los loquios me duraron unos 45 día pero al margen de tener que usar compresas durante este tiempo, ninguna sensación de molestia. Se me cayó el pelo a puñados, me puse mis vaqueros de siempre a los 15 días aunque marcando un felicísimo michelín de barriguilla que por ahí sigue asomando y me sentía pletórica y llena de energía.

El puerperio emocional también fue muy bueno. Igual que me pasó con el puerperio de mi hija mayor (y eso que aquel embarazo lo pasé sumida en una depresión buena parte del tiempo) lo que yo sentía era felicidad máxima. Llegué a mi primera maternidad  sin mucho conocimiento ni demasiadas expectativas con lo que no hubo desengaños, así que en esta ocasión iba entrenada para dejarme llevar y disfrutar. Recuerdo quejarme un día después de una noche de crisis de lactancia en que no dormí nada, sentirme mal y recordar que yo quería disfrutar incluso de las noches sin dormir y esa ha sido mi actitud desde entonces. En la vida la actitud lo define todo (siempre y cuando no haya problemas incontrolables, que no se me interprete mal, soy total defensora de la necesidad de apoyos cuando los puerperios emocionales puedan complicarse con depresión post parto u otras adversidades. Aquí dejo un enlace de Mamá Lanuguita sobre el puerperio emocional muy interesante). Si no recuerdo mal, la segunda semana estuve muy sensible y llorona durante al menos 10 días pero me permití estar así, no darle muchas vueltas y dejarme llevar… hasta que pasó.

Y después de 12 meses ¿cómo estoy? Decir en pocas palabras como una se siente anímicamente no es fácil ni realista. Me reconozco una persona compleja, el momento que vivo también lo es así como el mundo en el que estamos (no puedo escapar de las terribles imágenes que se ven un día sí y al otro también en esos informativos que he dejado de ver, la Humanidad y lo que pasa a nuestro alrededor también es parte de mí, parte de nosotros, pues creo que estamos todos conectados). Podría decir que estoy bien en el corto plazo; pero inquieta con el medio y largo plazo.

Físicamente es otro cantar. Tengo la inmensa suerte de que dormir poco y mal no me afecta al carácter ni al rendimiento. Esto es una verdad a medias porque me oigo a mí misma pensar muchas veces “¡qué harta estoy de…!”. De todos modos, llevo muy bien dormir a intervalos de dos horas como mucho y durante las 7 horas que transcurren desde que me acuesto hasta que me levanto.

También tengo la suerte de tener un físico resistente y aunque no salgo a correr desde que supe que estaba embarazada y hago yoga de higos a brevas y como mucho un mísero cuarto de hora… no sé lo que es un dolor de espalda ni de cabeza. Pero… el hombro derecho y la clavícula se me van a caer a cachos de cargar a la pequeña; no tengo fuerza en las manos para abrir botes o apretar el champú; la rodilla izquierda si la tengo flexionada mucho tiempo, luego me duele agudamente (creo que he perdido músculo de no correr) y cada mes tengo que estar unos días a base de ibuprofeno y una crema anti-inflamatoria para aguantar el dolor y tener algo de movilidad. Cuando me dicen que vaya al médico, me río, me va a decir “cuídese, haga ejercicio y deje de coger al crío en brazos”. Con lo cual, intento coger menos a la pequeña, pero la sigo cogiendo (y lo que me queda 🙂 ), siendo realistas si hasta hoy no he sabido organizarme para hacer más ejercicio, ya no lo haré y bueno lo de cuidarme es ahora mismo una quimera más allá de estar presentable. Está asumido, sólo espero no terminar esta etapa doblada como una alcayata 🙂 🙂 🙂

Su balance

Ella es una bebé de buen carácter, simpática, divertida, muy -demasiado- activa (torito terremoto la llamamos), observadora y avispada.

Sigue con el pecho a libre demanda día y noche, y a la hora de comer come lo mismo que nosotros. Le gusta casi todo lo que le he ofrecido hasta ahora y lo que no le ha gustado he dejado de ofrecérselo hasta pasado un tiempo largo. En los posteriores intentos ha cambiado de opinión con el brócoli: lo devora. Le encanta el pan. También le gusta la pizza casera. La tortilla a la francesa no le gusta, pero la tortilla de lo que sea (patatas, pimientos, puerros…) le encanta. De vez en cuando hace alguna arcada porque intenta deglutir algún que otro trozo muy grande, yo me sigo impresionando mucho en ese momento pero ella una vez resuelve esa situación, sigue comiendo como si nada.

Durante 3 semanas no podrá comer su querido pan porque, como no para, se resbaló gateando, se lastimó una encía con el juguete que llevaba en la mano, se luxó un diente de abajo… festival de sangre y de lágrimas: las mías, las de la hermana y las de ella. De momento va mejorando, el diente se está fijando de nuevo pero algo desplazado y la encía está mejor pero necesitará revisiones periódicas durante un tiempo. Y todo esto sucedió el día de su cumpleaños.

Duerme fatal (próxima publicación sobre mis conclusiones) durante la noche pero plácidamente las siestas de media mañana y de la tarde cuando se puede (muchas veces la tengo que despertar para ir a buscar al colegio a la hermana: una faena).

Viene conmigo a todas partes, a veces en sillita, a veces la porteo, otras veces simplemente en brazos. Reconoce el colegio de la hermana cuando vamos llegando a recogerla y ella sigue siendo su persona más favorita, con la que juega, se ríe, se abraza, se hacen cosquillas y se persiguen por la casa.

Su vocabulario está creciendo poco a poco: mamá, papá, tras tras, ya está, nené, Goldie… No vayas a creer que lo dice tan clarito, yo la entiendo porque es mi eco 🙂

Llora muchísimo en las vacunas, y yo con ella, es algo que me da muchísima pena y por eso no le he puesto, y no sé cuándo lo haré, los pendientes.

Me tiene un apego extraordinario, cosa que llevo muy bien, a veces es un poco cansado tener un bebé tan demandante pero sólo a veces. Quizás cuando peor lo llevo es cuando tengo a un opinólogo/a enfrente, como mi madre sin ir más lejos: “esta niña cuando le toque ir al colegio va a ser un drama; hasta cuándo le vas a dar a teta; la tienes muy mimada”. Y no es que lo lleve mal porque dude sino porque para evitar un momento desagradable me callo cuando lo que tengo ganas es de decir cuatro cosas bien dichas.

Por último lo menos importante: pesa 7,550 kg y mide 70,5 cm. Percentil 3, tan válido como el 90. Pesó tan solo 2,490 kg en el nacimiento en la semana 37, midió tan solo 46 cm. Ha triplicado su peso del nacimiento en un año, lo que indica que todo va bien. Está activa (mucho), feliz y contenta. Y por fin en el centro de salud me tocó una enfermera al tanto de las últimas recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría en cuanto a alimentación complementaria y lactancia ¡bien! y se queda una temporada larga ¡súper bien! Se acabaron las dudas y las inseguridades, no mías, más bien del papá.

Gracias por leer hasta aquí. No olviden disfrutar de cada momentito con sus bebés. Hasta de los momentos más agotadores. Porque esta etapa una vez pasa, ya no hay nada en sus vidas que se le parezca. Abrazos 🙂

 

3 respuestas a “Mi bebé ya tiene un añito

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