Mis 10 hábitos sostenibles y cotidianos

¡Hola! Por fin estoy de vuelta y con un tema que me gusta mucho: cómo contribuir a un modo de vida más sostenible para un mundo mejor y por un futuro medioambiental más esperanzador que el actual.

brotes verdes

El planeta, el mar y sus continentes se han convertido en un gran basurero. Consumimos una cantidad enorme de recursos, generamos toneladas de basura y apenas somos conscientes de la devastación que esto supone en el medio natural. La mayoría de nosotros tiene buenas intenciones y quiere contribuir a la conservación y mejora de nuestro entorno, pero cuando queremos dar un paso adelante, tenemos la sensación de que tanta información nos abruma, que no hay salida debido a nuestro modo de vida consumista, y, ante el temor de no saber por dónde empezar, no hacemos nada.

Pero siguiendo máximas sencillas de entender como “un pequeño paso para el hombre, pero un gran avance para la humanidad” cuando el hombre llegó a la luna, o como esta que dice “un gran recorrido a pie comienza con un primer paso”, quisiera indicarte diez sencillas acciones, fáciles de llevar a cabo en casa que, si las hiciéramos todos, supondrían un gran ahorro de recursos y menos toneladas de basura.

Alimentación

  1. Comer carne con menor frecuencia: si comes carne todos los días reduce  a 3 días a la semana; si comes 3 días a la semana, reduce a un día. Los expertos advierten de que no es sostenible el consumo actual de carne. Te lo explico muy bien aquí, pero a grandes rasgos, la ganadería intensiva no es sostenible porque consume grandes cantidades de agua, devasta terrenos de cultivo que luego no son aprovechables, los animales se “cultivan” olvidando que son seres vivos y modificando su ritmo natural de reproducción y crecimiento y se generan muchos residuos muy contaminantes (orina, gases…) La cantidad de grano y verduras que es necesario producir para generar un kilo de carne a lo largo de la vida del animal, sirve para alimentar a muchísimas personas sin este impacto medioambiental. Lo ideal es comer carne una vez a la semana y de resto legumbres, cereales, verduras, fruta y semillas.
  2. Cocinar más y comprar menos: me refiero a comprar los alimentos lo más parecido a cómo son en realidad y procesarlos nosotros: por ejemplo, es mucho más sano, económico y deja menos residuos, comprar unos garbanzos y cocerlos que comprar el bote de garbanzos cocidos. Hoy en día, es muy fácil dejar cocinando toda la noche los garbanzos en una olla de cocción lenta (slow cooker) con muy poco gasto energético y ensuciando muy poco. Y sin tener que separar el bote de cristal al contenedor verde y la tapa al amarillo. El artículo más sostenible es aquel que no se llega a fabricar.
  3. No al café en cápsulas: hemos tomado café siempre. Nos gusta mucho en el desayuno, a media mañana y para compartir grandes momentos con amigos y familiares.  Toda la vida lo hemos encontrado en grano, en polvo y soluble… pero cuando peor está el planeta aparecen las dichosas cápsulas de aluminio, ya sea de marca o de marca blanca. La cápsula de aluminio es un producto difícilmente reciclable que además consume recursos tan necesarios como mucha agua/energía y de producción altamente contaminante debido, entre otras cosas, a su presentación en colores metalizados. [Un apunte: todo lo metalizado (ya sea en ropa, papel o cualquier otro soporte) requiere un proceso productivo altamente contaminante por los pigmentos y disolventes químicos necesarios para ese acabado brillante y “purpurinoso”] Cuando nos hacemos un café en cápsula consumimos muchísima energía para que el aparato hierva agua en poca cantidad de tiempo y encima nos deshacemos de la cápsula en la basura orgánica porque es difícil separar los posos de café del aluminio y por la dificultad de hacerlo con una cosa que además quema y suelta restos de agua caliente. Son millones de cápsulas que dejarían de fabricarse y que acaban en basureros contaminando suelos y acuíferos si volvemos a la cafetera de toda la vida 🙂

Cosmética

  1. Jabón de manos en pastilla: el lavabo es un lugar ideal para tener una jabonera con una pastilla de jabón. Y es una buena manera de empezar a reducir la botella de plástico de uno de los lugares de la casa. ¿Te parece que es poco? Haz estos números conmigo: supongamos que SOLO en España hay 15 millones de hogares con dos baños de promedio y que gastan un bote de jabón de manos cada 3 meses… Estamos hablando de 120 millones de botellas de jabón de manos al año… ¡solo de jabón de manos! Si nos resulta engorroso tener una pastilla para el cuerpo, otra específica para el pelo, otra para la delicada piel de la cara… en lugar de no hacer nada, hagámoslo con el jabón de manos y reduzcamos el consumo de millones de botellas de plástico. Además, el jabón de manos dura mucho más y a la larga sale más barato.
  2. Copa menstrual:  la celulosa que vertemos al medio ambiente y que tapona canalizaciones de fontanería por toda España es ingente: compresas, tampones, toallitas húmedas para casi todo y que deben ir a la papelera pero acaban en el váter, discos de algodón, papel higiénico, pañuelos desechables… Las mujeres podemos reducir muchísimo este consumo utilizando la copa menstrual. En el mercado hay ya muchas marcas y modelos; además, duran años. Yo empecé usando la original, la moon cup, pero cuando tuve que cambiarla ya no la encontré y compré una de farmacia que me va fenomenal. Los primeros días siempre me pongo una compresa para estar tranquila, pero lo habitual es que no se manche. Los últimos días con un salvaslip es suficiente. No se tarda nada en cogerle el tranquillo de poner, quitar, vaciar, enjuagar y volver a poner. Fácil, cómodo, sostenible y además hace que la regla nos dure menos por un ligero efecto de succión en el útero que hace que el tejido que expulsamos con la regla salga antes.
  3. Pañal de tela en la transición: los pañales desechables son cómodos, de eso no cabe duda. Yo he sido incapaz de criar a mis hijas con pañales de tela aunque me hubiera gustado. Sin embargo, ahora que la pequeña va a cumplir dos años y que ya está empezando a pedir ir al baño, me he hecho con unos pañales de tela, reutilizables, lavables, absorbentes y anti-fugas para facilitar acompañarla en este tránsito del control de esfínteres. Los niños de hoy en día tardan más que antes en controlar esfínteres debido a que los pañales actuales son tan eficaces que es difícil que se sientan incómodos por un pis. Con el pañal de tela la percepción de humedad es mucho mayor por lo que, por su propia comodidad y confort, aprenden antes a dejar el pañal. Durante un tiempo iremos siguiéndola, sin imponer nada, compaginando según cada momento y necesidad el pañal convencional con el pañal de tela, hasta que sólo sea necesario llevar el pañal de tela y luego nada.

Compras

  1. Bolsas reutilizables para el mercado: la mayoría llevamos ya nuestras bolsas grandes para hacer la compra pero seguimos usando las bolsas de plástico transparentes sin asas para la fruta y verdura a granel en los supermercados y mercados. Hay unas bolsas de nylon reutilizables y lavables para la compra a granel. Cuando voy a comprar fruta y verdura las cojo, y también mi propio guante, así no estoy usando y tirando un guante y bolsas de plástico cada semana.
  2. Bolsa de tela siempre a mano: no cabe duda de que las bolsas que usamos para la compra se ensucian y que a veces las tenemos solo para este fin. Yo tengo varias bolsas de tela que cojo siempre que voy a comprar lo que sea para evitar que los comercios me den sus propias bolsas. La que más uso es la que tengo en la guantera del coche: para la farmacia, la papelería, ropa, ferretería… Las hay muy bonitas, se pueden lavar cuando se ensucian y son cómodas 🙂

Ropa

  1. Armario cápsula: la producción mundial de fast fashion es otro gran problema de consumo de recursos y generación de residuos. Lo explico con mucho detalle aquí, pero en resumen, esta fabricación masiva de colecciones semanales de ropa implica un consumo de agua de la que no dispondremos a futuro y de condiciones de trabajo de semiesclavitud en algunos casos. La ropa se ha convertido en un artículo de usar y tirar, igual que muchos complementos fabricados fundamentalmente de plástico y derivados del petróleo altamente contaminantes: zapatos, bolsos, cinturones… Y no por tener tanta ropa que a veces tiramos sin usar, vestimos mejor. Es práctico y nos sienta mejor trabajar con un armario cápsula de varias prendas básicas y otras (las menos) de temporada para hacer infinidad de combinaciones siguiendo un estilo que tendremos que definir y que nos define. Es recomendable invertir en una sola prenda de buena calidad que en muchas de mala calidad. Esto queda suficientemente demostrado con unos pantalones vaqueros. Uno de 100€ dura para toda la vida si no cambiamos de talla. Cinco pantalones vaqueros de 20€ duran una temporada, si llega. Te recomiendo ver los videos de Elena HG en Youtube sobre cómo hacerse un armario cápsula.
  2. Comprar si hace falta (de verdad): esto está unido con lo anterior. Una vez tienes tu armario cápsula empiezas a darte cuenta de que necesitas menos (mucha menos) ropa de la que has tenido hasta el momento y comienzas a comprar solo cuando necesitas una prenda para mejorar las combinaciones del armario cápsula. Gracias a esto, se deja de comprar por impulso, porque está barato, porque son rebajas… ya que estas compras normalmente no suelen ser meditadas sino impulsivas. Las prendas (u otros artículos) que compramos por el impulso consumista y publicitario suelen ser compras que acaban arrimadas a un lado en el fondo del armario porque no nos sientan bien, no nos gustan en el fondo, no combinan con lo que tenemos… Las rebajas y otros mil inventos que incitan a comprar son un engañabobos. Lo más sostenible es comprar cuando realmente hace falta echando un vistazo a lo que ya tenemos.

Te animo a que llevas algunas o todas estas recomendaciones. Es preferible que muchos seamos sostenibles un 35% que pocos lo sean al 100%. Muchas pequeñas acciones suman, si no, únicamente fíjate en lo que supondría que todos los hogares españoles sustituyeran el jabón líquido de manos de sus cuartos de baño por la pastilla de jabón de toda la vida…

Si quieres profundizar más en acciones y datos sobre una vida y consumo más sostenible y respetuoso con nuestro planeta, aquí te dejo unos enlaces de interés:

Muchas gracias por leer hasta aquí 🙂 Espero que esta información te haya sido útil y que la difundas para que entre todos con pequeñas acciones mejoremos nuestro planeta. Estaré encantanda de recibir tus comentarios, ideas y consejos para contribuir a un consumo más sostenible.

Nos vemos pronto por aquí con el sorteo de un bautizo de una estrella para dos (por su cercanía con el día del amor y la amistad el próximo 14 de febrero) y más adelante con una entrada con “los 10 recursos de autoayuda que me han cambiado la vida”.

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