Los 10 recursos de autoayuda que me han cambiado la vida

¡Hola! Hoy vengo por aquí con otro tema que me gusta mucho: el bienestar personal. Y precisando un poco más, el bienestar personal femenino. Aunque escribo para todos, sé que tengo más lectoras que lectores, esto por un lado. Pero por otro lado, es un hecho contrastado que las mujeres en general, y las madres en particular, estamos más expuestas a situaciones estresantes que derivan en un abanico de dolencias emocionales más presentes en las mujeres como estrés, ansiedad, síndrome del burnout, etc. y que también tienen un componente físico: dolores de cabeza y espalda, molestias estomacales, sueño de mala calidad, etc.

paz

Cuando era más joven y veía gente comprando libros de autoayuda, me entraba la risa. Pensaba que había que estar muy mal para pensar que leyendo un libro de autoayuda ibas a mejorar. En aquel entonces pensaba que lo mejor era ir a un profesional y dejarse de tonterías. Con el tiempo, estos pensamientos tan soberbios propios de los veinte años se me volvieron en contra, cuando por unos motivos profesionales y personales y ya siendo madre, padecí ansiedad de manera muy intensa por largas temporadas.

Ya hablé hace tiempo aquí de la ansiedad y qué hice en aquellos momentos para manejarla. Pero no me quedé ahí. Soy una persona inquieta y curiosa, me gusta leer, conocer experiencias de otras personas y tener un papel activo en eso que yo llamo sentirse BIEN con mayúsculas. Así, en un proceso lento y paulatino, tomando lo mejor que me ha ido a lo largo de los años en mi crecimiento y bienestar personal, puedo decir que la ansiedad es ya una cosa del pasado. Pero no puedo bajar la guardia, lo emocional ya sabemos cómo funciona, lo ganado en mucho tiempo a veces se viene abajo con un golpe imprevisto en un momento inoportuno. Es por ello que sigo algunas rutinas y tengo algunos libros de cabecera que son como mi “decálogo anti ansiedad”.

mi decálogo anti ansiedad

  1. Conocer y poner nombre a las emociones: esto parece fácil y realmente lo es. Primero es necesario conocer un poco de teoría para no caer en la culpa reconociéndonos en alguna emoción negativa como la ira. Para ello considero imprescindible un libro clásico de autoayuda y que es un libro de cabecera para mí: siempre está en la mesilla de noche. El libro en cuestión es “Tus zonas erróneas” de Wayne Dyer. En mi caso, aparte de leerlo de cabo a rabo, tengo algunas zonas erróneas que se me repiten más que otras, y cuando eso sucede, no leo el libro completo sino sólo esa parte. También es posible oír de manera gratuita alguna charla del autor en Youtube.
  2. Aprender a relativizar: cuando la ansiedad se ha desencadenado o está a punto, un ejercicio que viene muy bien es puntuar su causa del 1 al 10. Por ejemplo, comienzas a sentir ansiedad porque tienes que aclarar un malentendido con una persona y te causa tal ansiedad que le pones un 8. A continuación pregúntante qué puntuación le pondrías a estar muy enferma o perder a un ser querido. Probablemente un 10 porque eso ¡sí es un problema y sin solución! Entonces en ese momento te das cuenta de que un 8 quizás es demasiado y comienzas a poner las cosas en su justa medida y la ansiedad se esfuma. Un libro muy divertido que trata sobre relativizar los problemas es “El arte no amargarse la vida” de Rafael Santadreu.
  3. Conocer tu ciclo menstrual: el ciclo menstrual mantiene a nuestro organismo en constantes cambios. Ya no me hace falta, pero hubo un tiempo que debía llevar un diario de síntomas y encontré un patrón de conducta en función del día del ciclo: insomnio en los días de ovulación, tristeza en la fase premenstrual, euforia en la preovulatoria y mucha irritabilidad al final de la menstruación. Esto es lo más normal y natural que suceda, no hay que esconderlo ni avergonzarse de ello. Si además crees que tus síntomas son inhabilitantes puede que tengas síndrome premenstrual severo, también llamado trastorno disfórico premenstrual. Puedes obtener más información en el libro “Vivir con trastorno disfórico premenstrual (PMDD)” de los doctores James E. Huston y Lani C. Fujitsubo. En Facebook hay una página que divulga información muy interesante al respecto y que se llama “Las hormonas me matan: TDPM y PMDD”. Mi hija de 13 años está comenzando a tener claros cambios de humor marcados por el síndrome premenstrual y ya estoy entrenándola para que lleve un pequeño registro de síntomas y conozca recursos para que no le afecten demasiado.
  4. Tener claras las prioridades: la vida de casi todos gira en torno al trabajo y/o el hogar. Solemos tener un manera de hacer las cosas y nos contrariamos fácilmente con los imprevistos. Pero los imprevistos son parte de la vida y son más frecuentes de lo que nos gustaría. Si no tenemos claras nuestras prioridades, los imprevistos pueden generar inestabilidad primero y ansiedad después. Se trata de cambiar la mirada, poniendo a salvo lo verdaderamente importante para “dejarlo” todo ante un imprevisto sin sufrir. Con serenidad será más fácil poner orden al desbarajuste que causa un imprevisto y para eso es imprescindible saber qué es lo más importante, qué se puede cancelar o posponer y volver a nuestro equilibrio con imprevisto incluido.
  5. Planificar: lo anterior nos lleva inevitablemente a ser organizados. Para tener claras nuestras prioridades es imprescindible tener una foto nítida de todas nuestras obligaciones, actividades y tiempo disponible. Contar con una agenda donde planifiquemos día a día pero también la semana a la vista es fundamental. Yo antes no llevaba agenda ni anotaba nada, me fiaba de mi memoria (muy buena por cierto) pero después de la maternidad me di cuenta de que me estresaba mucho menos si apoyaba mi memoria en un respaldo como una agenda escrita. En la actualidad anoto todo: citas médicas, excursiones escolares, lo que hay que comprar, la programación de las comidas y cenas… Lo que está anotado en la agenda, existe, y además me permite despreocuparme, porque sé que con un vistazo a la agenda todo está en su sitio. Me ha quitado una gran carga mental y lo recomiendo totalmente. Y dando un paso más allá, lo que recomiendo es que sea agenda en papel y no electrónica, ya que lo que escribimos de puño y letra se interioriza mucho mejor que lo que hacemos digitalmente.
  6. Menos autoexigencia: llegados a este punto, donde has establecido prioridades y a partir de eso has realizado una planificación, las cosas no salen como quieres. Uno o varios días no puedes llegar a todo lo que habías previsto. Y empiezan a apoderarse de ti sentimientos como la frustración, la rabia y finalmente la culpa. ¡No, no, no! No seas tu peor juez, trátate bien y con cariño, tal cual tratarías a otra persona en esas mismas circunstancias. Seguramente a otra persona le dirías que no se preocupase, que a veces las cosas se tuercen, que has hecho todo lo posible y seguro que un poco más, que lo que no has podido hacer hoy se hará mañana y sobre todo le pedirías que no se castigase ni culpase porque sería absurdo hacerlo. Si se lo dirías a otra persona ¿por qué no a ti misma?
  7. Autocuidados: mi talón de Aquiles no es otro sino éste. Se lo recomiendo a todo el mundo. Estoy convencida de que muchos problemas y tensiones del día a día se evitarían si reservásemos algo de tiempo cada día para nosotras mismas: hacer ejercicio, meditar en silencio, salir a caminar, una buena ducha, un rato de lectura, comer algo rico sin prisas… Si somos capaces de rebajar la autoexigencia, seremos capaces de dejar de hacer determinadas cosas en favor de nosotras mismas. A mí me ha costado este punto muchísimo, pero poco a poco lo voy consiguiendo. Sólo tenemos una vida, sólo tenemos este cuerpo físico, debemos cuidarlo, debemos cuidarnos. Y no es egoísmo; al contrario, cuanto mejor estemos, mejor y por más tiempo podremos estar y cuidar, si es lo que nos gusta, a los nuestros.
  8. Diario de gratitud: estos tres últimos recursos se han puesto de moda últimamente pero yo llevo años haciéndolos. No es solo porque me gusta escribir, sino porque en algunos momentos difíciles de mi vida, mientras escribía, me olvidaba de los problemas. Dos días a la semana escribo 12 razones por las que dar gracias. A veces son cosas simples como “dormí en una cama y no pasé frío” y otras veces son cosas más profundas como “gracias por no vivir en un país en conflicto armado”. Llevar un diario de gratitud hace que veamos lo afortunados que somos y que se aleje la queja. La queja consume mucha energía, tan necesaria para crear, soñar, crecer y dar lo mejor de nosotros mismos. Cada noche aprovecho el rato en que acompaño a mi hija a dormir para rezar y vuelvo a dar gracias por tantas cosas… Cuando se tiene este hábito, comienzas a vivir tu vida un poco más consciente, se desarrolla la empatía hacia el que sufre (tan necesario hoy en día) y te sientes mejor.
  9. Diario de afirmaciones positivas: los lunes y los miércoles dedico unos minutos a escribir afirmaciones positivas. Si un día, por ejemplo, por causas externas a mí no consigo resolver un papeleo y esto me crea ansiedad, escribo sobre ello, pero de manera que el final del texto venga a decir que todo va a salir bien y que no me preocupe demasiado. Otros días escribo sobre mis propósitos emocionales, si los estoy cumpliendo o, por el contrario, me he alejado mucho de ellos. Uno de mis propósitos emocionales de 2019 es que cuando algo me sale mal y me lleno de furia que esto no se traslade en un insulto mental a algo o alguien y recordarme que debo respirar, soltar las emociones y tener presente que todo va a salir bien.
  10. Cuaderno de crecimiento personal: este cuaderno es el que menos uso porque es más libre. Igual un día hago un dibujo. Otro día pego al lado un dibujo que me ha hecho mi hija. Pero también me sirve para anotar los objetivos concretos de un año a otro. Los puedo revisar y concretarlos más: por ejemplo, sustituyendo “quiero adelgazar” por “no comer pan en la cena”. Escribo reflexiones, hago autorretratos donde anoto a mi alrededor objetivos, metas o propósitos emocionales. También escribo frases que me motivan en el ámbito profesional y coloreo pequeños mandalas. Ahora mismo tengo un cuaderno para cada cosa pero a medida que los vaya terminando quiero unificar en uno solo el cuaderno de gratitud y el de afirmaciones positivas y seguir llevando aparte el cuaderno de crecimiento personal.

La ansiedad en defintiva es una emoción que nos puede asaltar a todos en cualquier momento de la vida. No es mala por sí misma sin embargo hay que manejarla bien, aceptarla y verla con distancia sin llegar a interiorizarla. Cada uno tiene un carácter y cada uno debe encontrar qué le sienta mejor para lidiar con la ansiedad. Sin duda, todo lo encaminado a llevar una vida sencilla y saludable (dieta, ejercicio, descanso, espiritualidad y pensamientos adecuados) serán de gran ayuda, pero estos 10 recursos que yo empleo, además son entretenidos, divertidos y aportan mucho empleando poco tiempo. Ojalá tú que me lees ahora, los necesites justo en este momento y te sirvan de ayuda.

Gracias por leer hasta aquí 🙂 Espero tus comentarios y tus trucos antiansiedad, ya que no quiero dejar de aprender ni de crecer 🙂

 

 

 

 

 

 

 

2 comentarios sobre “Los 10 recursos de autoayuda que me han cambiado la vida

  1. ¡Qué gran artículo! Está muy completo y se nota que le has dedicado mucho tiempo. Escribes muy bien. Estas cosillas son muy interesantes, el problema es llevarlas a cabo, je, je, je! Por cierto, tienes unas fotos muy bonitas y apetitosas… se me ha antojado comerme un pastelito.

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    1. Muchas gracias 🙂 Todo es empezar, ponerse, de menos a más, con calma… Mis pastelitos son todos muy saludables, son para la pequeña pero aptos para todos. No lo dudes, haz alguno. Si te gustó el artículo, me ayudarías mucho difundiéndolo para tener más lectores. Gracias 🙂

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