Entrevista con Paloma Saavedra

La maternidad por adopción

¡Hola! Hoy vengo por aquí con una entrevista a Paloma Saavedra. Ella es una de esas tantas personas anónimas que se merecen un monumento. Paloma y yo fuimos compañeras de clase (y buenas amigas también) en el curso previo a la Universidad, allá por el curso 1990-1991. Hace algo menos de dos meses coincidimos en una reunión donde varias mujeres contábamos nuestras experiencias profesionales y personales para inspirarnos y ayudarnos mutuamente. No nos veíamos desde entonces (y son años) pero es como si no hubiera pasado el tiempo.

Foto de Paloma Saavedra

Paloma es licenciada en Derecho, y después de intentar sacar, sin éxito, unas oposiciones, trabajó unos años como técnico para el Gobierno Autónomo. Hace unos años, las oficinas donde trabajaba cerraron en el peor momento para ella: ya era madre de 3 hijos y medio: dos hijos adoptados, un hijo biológico y un niño de acogida temporal. Surgió la oportunidad de tener un puesto de responsabilidad en el mundo de la hostelería, y después de pasar un tiempo conociendo el negocio desde abajo, hoy puede disfrutar de un trabajo que le gusta y le permite conciliar la vida personal con la profesional.

He decidido entrevistarla por su faceta de madre de adopción, esa otra maternidad que sólo es conocida por las familias que optan por ella. Vamos a conocer su historia:

Mamá Economista: Paloma, ¿estás casada?

Paloma: Sí, estoy felizmente casada desde el año 2004.

¿Desde cuando sabías que querías ser madre, desde tu matrimonio o desde antes?

Desde mucho antes, te cuento… Un veraneo en el pueblo, tenía unos 15 años, charlando con mi prima segunda del alma, María, me dijo algo así como “mi madre biológica” y me enteré de que mi prima era adoptada. No solo ese verano, sino los siguientes, la acribillé a preguntas como si sabía quiénes eran sus padres biológicos, si sabía porque la habían dejado y cosas así, dentro de la inocencia e ingenuidad propia de la edad. Desde entonces supe que si había niños en el mundo que necesitaban una familia, yo quería adoptar para formar la mía, sin descartar la maternidad biológica. Lamentablemente mi prima falleció el año pasado y ahora sé que una de sus labores fue que yo tenga hoy a mis niños.

¿Desde un principio optaste por la adopción internacional?

Cuando mi marido y yo iniciamos nuestro proyecto de vida evitábamos un embarazo porque ambos estábamos comenzando nuestros trabajos, pero aún así, me quedé embarazada de un bebé que perdí al poco tiempo. Nuestro mundo se desmoronó y conscientes del tiempo que tardan las adopciones, en esos momentos, decidimos iniciar los trámites de adopción internacional. Descartamos la adopción nacional porque en España, en contadas ocasiones, ha pasado que incluso con adopción en firme, la madre biológica tiene derechos y nos daba pánico que eso nos sucediera a nosotros. Esa fue la razón por la cual iniciamos los trámites de adopción en Rusia.

¿Cómo fue el proceso?

El proceso duró tres años; hace diez años llegaron mis niños: A. con 8 años y S. con 5 años. Desde el principio sabíamos que el trámite era más fácil y rápido con niños mayorcitos y como a los hermanos no se les puede separar, pues decidimos que adoptaríamos dos hermanos y que no fueran bebés. El momento de conocerlos en el orfanato fue el momento más especial de mi vida.

¿Y cómo se aborda la situación de conocer a unos niños que desconocen incluso el idioma?

Pues compramos muchos álbumes de pegatinas para niños y objetos cotidianos en el bazar para intentar hacerles sencillo el conocimiento de las primeras palabras. También llevábamos fotos y un diccionario para las palabras más básicas.

Y se te complica todo un poco de nuevo…

Sí, porque al poco tiempo de llegar mis niños a casa (con todas las dificultades que ello implica y que luego contaré con más detalle) me quedé embarazada de mi hijo biológico más o menos al tiempo que me quedo sin trabajo. Me veo en una situación tremendamente complicada porque aparte de cuidar de mí y de mi embarazo, tengo que cuidar y acompañar a mis hijos en el proceso de adaptación a nosotros y de nosotros a ellos.

¿Habías recibido la suficiente información sobre estas dificultades?

No, en absoluto, y es algo que quisiera denunciar de alguna manera gracias a esta entrevista. Siempre te advierten de que los niños adoptados vienen con una “mochila” y que hay que armarse de paciencia y afecto para con ellos. Pero resumir todo tipo de calamidades vividas, malos tratos, falta de cariño, falta de apego, etc., como “traer una mochila” es poco serio e insuficiente. No obstante, la situación de mis hijos adoptados es distinta: el mayor tuvo el cariño de su madre hasta los 5 años que le quitaron la patria potestad y fue al orfanato, pero el pequeño no tuvo ese cariño, ya que desde casi recién nacido estuvo en el orfanato, con todos los cuidados necesarios pero sin afecto ni cariño, y esta es la causa de todos sus problemas cognitivos, de aprendizaje y neurológicos, siendo un niño de coeficiente intelectual normal.

¿En esos momentos tú conocías algo sobre la herida primal?

No tenía ni idea de lo que era la herida primal. Lo fui sabiendo a medida que fui observando los problemas que tenían mis dos hijos adoptados, sobre todo el pequeño, por la falta de lo más esencial para un ser humano los primeros momentos de su vida y que se debe prolongar al menos los 6 primeros años: el amor, el cariño, el afecto de una madre… De hecho, tiene problemas como no reconocer el hambre, problemas de habla, memoria, comprensión, autoestima, ansiedad, depresión… (es un informe de 63 páginas). Cuando era pequeño, por ejemplo, si yo levantaba un poquito la voz para ponerme seria por alguna cosa como madre, automáticamente se encogía en posición fetal e interpretaba que reprenderle suponía que volvía a Rusia de manera inmediata.

¿Y qué hiciste, cómo afrontaste toda esta situación?

Lamentablemente tardamos demasiado tiempo en reaccionar porque no teníamos los apoyos suficientes, sobre todo por parte de la administración competente; yo notaba que algo no iba bien pero la opinión mayoritaria era que el niño lo hacía para llamar la atención. Pasado un tiempo, a pesar de que casi conseguí multiplicarme para atenderlos a ellos como atender a mi bebé que ya había nacido, decidí contar con otras opiniones, y gracias a mi hermana que es educadora infantil y logopeda, acudo a un profesional que ella me recomienda en Madrid. En poco menos de 10 minutos, me doy cuenta, por las preguntas que le hace el profesional y las respuestas que le da mi hijo, de que no eran llamadas de atención, que era algo más y me sentí muy culpable por no haberlo visto antes.

Comienza entonces una nueva etapa: conociendo el problema, más fácil llegar a la solución ¿es así?

Comenzó la etapa más dura porque fue muy difícil. Mi hijo S. tiene muchos problemas derivados de su infancia y aunque sigue recibiendo apoyo profesional, aparte de apoyo en el colegio y el apoyo familiar incondicional, su herida primal es muy grande, es como un barco que está roto y que si no se repara bien, se puede hundir en cualquier momento. Fue una etapa donde por primera vez tuve algunas discusiones con mi marido por las tensiones que se creaban alrededor del proceso de educación de los niños, sobre todo de S. y también la primera vez en la que yo me sentí desbordada, con pensamientos horribles y teniendo que salir a llorar a la puerta de mi casa porque sentía que ya no podía más.

Pero dentro de todas estas dificultades, te dan esperanzas, y el tiempo ha sido un gran aliado para ello, ¿verdad?

Efectivamente, hoy miro atrás y me siento satisfecha con lo que como familia hemos conseguido. Todos mis hijos, incluso S., el que más problemas tiene, llevan una vida normal, sacan buenas notas y son felices. Con S. tenemos que andar con cuidado siempre, y de momento debe seguir acudiendo todas las semanas a terapia psicológica ya que el objetivo es que tenga una vida adulta totalmente normalizada y aunque una recuperación al 100% no es posible, sí podemos lograr que él consiga tener en el futuro un diálogo interior para darse cuenta de la razón por la cual en un momento determinado actúa, siente o piensa de manera muy diferente a lo habitual, la razón de ello está en aquel dolor de la primera infancia, detenerse, aceptarlo, dejarlo pasar y seguir adelante.

¿Tuviste algún apoyo o seguimiento institucional en todo este proceso?

No para nada, me visitaron un día, los vieron bien, les conté lo que nos pasaba, me volvieron a decir lo de la mochila de marras y eso fue todo.

Vamos ahora con el presente ¿cómo están los hermanos y cómo es la relación con su hermano, tu hijo biológico?

Están todos muy bien, se quieren mucho y se sienten hermanos de C., mi hijo biológico. Lo sienten algo suyo porque vivieron el embarazo ya en casa con nosotros. Cuando dudaban de si C. iba a ser su hermano o no, yo les decía que daba igual la barriga donde hubieran crecido cada uno de ellos, porque la Mamá de todos ellos soy yo. Sin embargo, comenzaron las primeras riñas entre hermanos y surgieron nuevos problemas porque el mayor no aceptaba bien que ya no tenía que ser “padre” de su hermano, sino solo hijo, y al pequeño le costó dejar de ser “hijo de su hermano” para ser hijo mío, ya que ambos tenían establecida una relación de dominio-sumisión muy insana que también tuvimos que abordar. Pero con paciencia, amor, afecto y superando los malos momentos, todas las piezas del puzzle encajaron bien y somos una familia unida y feliz.

Bueno Paloma, en este punto, tenemos que desvelar ya cuál es la motivación verdadera de esta entrevista y de la cual tienes todo mi apoyo:

Soy consciente de que no todos los padres adoptivos tienen acceso a los recursos a los que yo sí he podido optar porque económicamente me lo he podido permitir: psicólogos, logopedas, terapeutas…, por lo que me gustaría, partiendo de cero, abrir un blog donde pudiera ir contando las dificultades a las que me enfrenté -y enfrento cada día- como madre adoptiva y las herramientas que nos han ayudado. Por ejemplo, establecer prioridades en su educación, empezar por lo más perentorio; aplicar mucho el refuerzo positivo, sin amenazas (“tú no eres un niño malo, sino que a veces te portas mal y yo no puedo permitir que por eso te hagas daño, tengo que corregirte, mostrarte las consecuencias de tus actos inadecuados pero ello nunca supondrá separarte de nosotros, tu familia”); dar instrucciones claras y precisas… Sería muy gratificante para mí, que otras familias adoptivas en mi situación, que no pueden contar con apoyos por falta de medios dado que el apoyo institucional es cero, pudieran sentirse acompañados en el proceso de adaptación al tiempo que mis consejos les resultaran útiles.

Para finalizar me gustaría saber que si hubieras sabido que ibas a encontrarte tan sola con tantas dificultades… ¿hubieras seguido adelante?

Indudablemente sí. Nadie nos dijo que iba a ser fácil. Tampoco la maternidad biológica lo es. En la maternidad por adopción, las contracciones son de cabeza. Pero, a pesar de las dificultades, ha habido muchos más momentos buenos que malos. ¡Nos han enseñado tanto! Me quedo con todo lo bueno, que ha sido mucho.

Y por último ¿te arrepientes de algo, lo volverías a hacer?

Lo volvería a hacer una y mil veces. Las cosas que más cuestan suelen ser luego las más gratificantes. Es como subir una montaña: en el camino uno parece que no lo logrará, pero al llegar a la cima y ver lo que se ha dejado atrás y lo que se ha logrado, se disfruta mucho más. Cada uno de mis hijos son sin duda alguna, junto a mi marido, lo mejor que me ha pasado. Suena a tópico, pero no puedo imaginar mi felicidad sin ellos. Cada vez que veo en qué se han convertido a pesar de sus dificultades, todo lo que han conseguido (a nivel emocional, no material) sonrío y le doy las gracias a mi prima María por haberme abierto la puerta de este mundo que desconocía y sin el que hoy no sería quien soy.

Con este mensaje emocionante nos despedimos el pasado 27 de junio de 2019, sabiendo un poco más de la maternidad por adopción, igual de gratificante y complicada que la maternidad biológica.

Muchas gracias por leer hasta aquí. Si te ha gustado la entrada, dale a me gusta o mejor aún, compártela. Estaría genial que te suscribieras, así recibirás cómodamente mis publicaciones en tu buzón.

¡Feliz verano!

La entrada “Entrevista con Paloma Saavedra: la maternidad por adopción” se publicó por primera vez el 5 de agosto de 2019 en http://www.diariodeunamadreeconomista.com

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