Lecciones que nos debería dejar el Covid-19

Día 23 de marzo, lunes. Comienzo a redactar estas líneas acerca de lo que deberíamos aprender o qué lecciones nos debería dejar la crisis por el coronavirus Covid-19.

niños felices

Antes de meterme en faena, a ti lector, lectora, te agradecería que no le busques un color político a mis palabras. No tengo color político; desde que soy mayor de edad, he ejercido el derecho al voto y he cambiado mi sentido del voto en muchas ocasiones. He votado incluso en las mismas elecciones, a un partido en el Congreso y a otro en el Senado. Acertada o no, he votado siempre a la persona que creía que tiene unos valores similares a los míos o que he creído que podría hacerlo mejor en ese momento. Con lo cual, dicho esto, no me pongas un color político después de leerme, porque me pongas el que me pongas, será un error.

Cuántas veces hemos hablado muchos amigos y yo que “el ser humano va camino de su propia extinción”. Quizás a corto plazo sea una declaración muy exagerada. Sin embargo, está claro que por el camino que íbamos, no íbamos bien. Estoy segura de que el mundo va a cambiar; creo que el sistema llamado “globalización” ha colapsado. También han colapsado los sistemas populistas que han dejado de lado a los ciudadanos disfrazándose de democráticos, cuando realmente lo único que hacen es empobrecernos y enfrentarnos. Cada día de esta crisis y de este confinamiento me hago muchas preguntas, paso por todos los estados emocionales a lo largo del día y de esas reflexiones, estas conclusiones:

Somos un pueblo solidario. Es emocionante ver a personas ofrecer ayuda a sus vecinos mayores, a los restaurantes sirviendo gratis la comida a los sanitarios, empresarios cediendo sus hoteles de manera voluntaria para alojar enfermos leves, la red de ingenieros diseñando y produciendo material sanitario de manera coordinada por todo el país y muchos más ejemplos… Me llena el corazón de alegría y optimismo comprobar que estamos “a las duras y a las maduras” y que, aunque algunos pretendan hacernos creer lo contrario, ¡somos un gran país! Pero…

Debemos ser todos mucho más humildes. Cuántas veces algunas personas soberbias desprecian a aquellas que desempeñan determinados trabajos o no han podido tener estudios. Estos días, para este tipo de personas, suponen un baño de humildad: qué alegría da ver a las señoras de la limpieza haciendo su trabajo en los hospitales; qué alegría da ver a los reponedores, dependientes y cajeros de supermercado haciendo su trabajo para que podamos seguir comiendo en nuestros hogares; qué tranquilidad da saber que hay mucha gente detrás de servicios esenciales que de no existir harían nuestra vida mucho peor: basureros, operarios de mantenimiento, etc. A todos sin distinción mis respetos, admiración y agradecimiento. GRACIAS. Porque todas las profesiones y trabajos son importantes, sobre todo aquellos que nadie quiere hacer. Y porque además…

No estamos solos, somos frágiles y todos deseamos vivir por encima de todas las cosas. Incluso en los conflictos bélicos, las personas son capaces de renunciar a todas sus posesiones con tal de salvar su vida y la de sus seres queridos. No olvidemos esto cuando vayamos al supermercado estos días y en estas circunstancias podamos hacer la compra con normalidad. No lo olvidemos cuando hagamos comentarios sobre el gran problema de la inmigración ilegal. Estamos en nuestro derecho de opinar sobre cuál es la mejor manera de abordar el problema y es respetable. Pero no olvidemos que detrás de muchas de esas personas siempre hay un drama y que nuestro confinamiento es un juego de niños si la comparamos con esa, su realidad. Si no lo olvidamos…

Nos daremos cuenta de lo realmente importante: las personas y el tiempo que pasamos con ellas. Nos daremos cuenta de que podemos vivir con mucha menos ropa, mucha menos comida, muchos menos cosméticos, muchos menos viajes y muchos menos chismes tecnológicos, y que no te hace falta una casa más grande ni el mejor coche del mundo. Pero al mismo tiempo necesitamos un tejido empresarial fuerte y solvente…

Para ello quizás deberíamos desterrar ya de nuestro día a día el mundo low cost. Las empresas quieren mantener sus puestos de trabajo y crear riqueza, al mismo tiempo nosotros los consumidores cada vez exigimos más sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa. Quizás ha llegado el momento de comprar los bienes al precio que valen, bienes que cuestan más porque son de más calidad pero que al mismo tiempo duran más. Ya no compraremos 20 camisetas al año, sino 5. El consumo de recursos será menor y las empresas seguirán creando valor, que para eso están. Pero…

Necesitamos un nuevo orden mundial. No me refiero a un nuevo orden económico únicamente. Me refiero a un nuevo orden social y político, de países que busquen lo mejor para sí mismos sin olvidar la colaboración mutua. Con esta crisis es más que evidente que cuando a “veas a tu vecino las barbas cortar, pon las tuyas a remojar”. Si a nuestro vecino le va mal, probablemente a ti también te irá. Es mucho mejor luchar juntos por un desarrollo justo, sostenible y global. Las cosas están cambiando poco a poco, el Covid-19 ha venido a recordarnos que vamos muy lentos con los ODS 2030 (Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030). Y estos objetivos además son incompatibles con…

La repetición diaria de que en esta crisis del Covid-19 lo que ha funcionado es el modelo chino. Con todos mis respetos, hacer esta afirmación una y otra vez es como intentar meternos con el calzador que una sociedad reprimida, con partido único y sin pleno respeto a los derechos humanos es la mejor. Han gestionado bien su crisis dicen, pero ¿estamos seguros de que han sido transparentes con la información suministrada? Yo creo que deberíamos repetir una y otra vez que el modelo que ha funcionado es el de Corea del Sur, una democracia presidencialista, que se anticipó a sus vecinos y que sin confinamientos excesivos ha conseguido que la curva de contagios esté por debajo del límite de la capacidad sanitaria consiguiendo menos muertes con desinfecciones masivas, realización masiva de pruebas y aislamiento de los pacientes leves y asintomáticos. A esta conclusión difícilmente se llega si no…

Levantamos la cabeza del móvil. Es necesario limitar el consumo del móvil, controlar la fiabilidad de lo que leemos y dedicar tiempo a actividades o aficiones que nos despierten la curiosidad, el pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas. Podemos leer, jugar al ajedrez, contemplar obras de arte, filosofar, aprender Historia de la Ciencia pues a través de ella, aprendemos nuestra Historia (por qué se tardó tanto en aceptar que la Tierra era redonda, por qué existió la Santa Inquisición, etc.). El binomio Humanidades – Ciencia nunca tuvo que haberse roto en nuestro sistema educativo, luchemos todos juntos para recuperar las Humanidades y que no pase como en Francia, que han estimado que por culpa de la luz azul de los dispositivos electrónicos hay una generación perdida que tendrá dificultades para terminar sus estudios universitarios debido a la falta de comprensión lectora y dispersión mental. Para ello nuestro sistema educativo debería incluir…

Una asignatura de consumo responsable desde la educación infantil. Ayudemos a los niños a crecer con ganas de SER y no con ganas de TENER. Si estamos pidiendo un cambio en el sistema educativo y también un nuevo orden social, político y económico, tendremos que enseñar a nuestros niños que lo importante está dentro de nosotros y también, como decíamos, en pasar tiempo con nuestros seres queridos. También es necesario enseñarles a usar los dispositivos con responsabilidad y prudencia. Todos debemos contribuir a rebajar esos niveles de ansiedad por tener, también por viajar.

En cuanto a nosotros y a los viajes, aquí deberíamos plantearnos qué turismo queremos en nuestro territorio pero también una reflexión sobre qué tipo de turista queremos ser. Sostengo desde hace tiempo que hay países a los que no se debería viajar porque no respetan los derechos humanos, fundamentalmente los de los niños, mujeres, homosexuales… Países donde se hace la vista gorda ante la prostitución infantil o el trabajo esclavo. Países que no pueden ni gestionar su propia basura como para cargar con la nuestra. Países en los que solo puedes beber agua embotellada y cada botella que bebes, acaba en el mar… La única manera de que espabilen estos países es cortándole el chorro del turismo occidental, por no mencionar el desgaste ecológico que sufren. Realmente cualquier país con turismo masivo paga un precio muy alto por ello. Debemos parar la devastación de los ecosistemas. Cuanto más cerca esté la vida salvaje de los núcleos de población humana, más posibilidades habrá de que salten virus del reino animal al ser humano. Sin ir más lejos, en Venecia durante esta crisis del Covid-19 se han vuelto a ver delfines. Reflexionemos sobre eso. Podemos recibir turistas, sí. Podemos ser turistas nosotros, sí. Pero de otra manera…

Y de otra manera es como tenemos que valorarnos nosotros como país ahora mismo. España es un país del despectivamente llamado eje PIGS. Pues da la casualidad, que este país es la huerta de Europa. Y cada europeo ya puede ir dando las gracias a nuestros agricultores y transportistas porque gracias a ellos, en medio de esta crisis, van a sus mercados y encuentran todas las frutas y hortalizas del mundo. Por no mencionar a los trabajadores del campo, que últimamente están sufriendo el abandono de la política agraria de la UE que permite la entrada de productos hortofrutícolas en condiciones fitosanitarias dudosas, a unos costes bajísimos, mientras que a estos mismos agricultores les prohíben usar esos productos fitosanitarios (por tóxicos), debiendo usar otros más caros y así no hay quien compita en precios ¡basta ya de tanta hipocresía UE! Y qué decir de estos trabajadores bregados y sacrificados que pese a todo han ofrecido sus tractores para desinfectar las calles de nuestras ciudades. Reflexionemos sobre eso y seamos agradecidos con ellos también. Además, este país tiene…

La mejor Sanidad del mundo. Con los mejores medios y los mejores profesionales. La Sanidad (lo mismo que la Educación) no debería formar parte del ring donde se baten los contrincantes políticos. Estoy harta de oír estos días que la culpa de esta situación es de los recortes en Sanidad: en Alemania no han hecho recortes en sanidad, tienen 5 camas más por cada 1.000 habitantes que en España y también están desbordados. ¿Tiene carencias la Sanidad? Sí, en mi comunidad autónoma lleva muchos años con tremendas listas de espera. Defiendo la sanidad pública sobre todas las cosas, la cual sale adelante gracias a los profesionales de la salud, porque los gestores (políticos) empeoran el problema más que lo resuelven. Al mismo tiempo creo que es importante decir que no es el momento de hacer las críticas más duras al Gobierno. Ya habrá otro tiempo mejor para estas críticas y análisis profundos. Más inversiones en Sanidad, sí. Pero no la utilicen como dardo envenenado quienes no quieran asumir determinados errores. Y más coordinación entre…

La OMS, países y comunidades autónomas necesitan coordinarse, aprender de los errores, contratar verdaderos expertos y no amiguitos a dedo. Hay que hacer un plan global contra pandemias. La OMS debe ser contundente a partir de ahora. Nada de “recomendamos contención”. No, la forma debe ser “entramos en la fase de contención que consta de las siguientes fases…” Como me hubiera dicho el mejor jefe que he tenido en mi vida “procedimiento, procedimiento, procedimiento”. Tenemos que obligar a nuestros dirigentes a prever todos los supuestos, a tener un almacén de medios para el día a día separado de otro almacén para pandemias. Necesitamos un plan y también necesitamos escuchar a…

Las personas que opinan diferente. Son esas personas que dicen lo que no queremos oír. Esas personas que “molestan porque son pesimistas y catastrofistas”. No molestan y no son ni una cosa ni otra. Son personas que dicen la verdad que nadie quiere oír, como cuando a finales de enero el prestigioso Dr. Cavadas dijo que lo de Wuhan no parecía una broma para vender muchas mascarillas, que había que hacer algo. ¡Y no hicimos nada! Dejamos celebrar una manifestación multitudinaria en Madrid el 8 de marzo a sabiendas de lo que se venía encima y ahora se están pagando bien caras las consecuencias. Siempre pasa lo mismo…

Que se cumple el refrán “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Yo me alegro mucho de que haya empresas y sectores que ahora estén haciendo su agosto: empresas de alimentación, de desinfección y limpieza, de formaciones online… Me alegro porque cuantas más personas tenga su trabajo y salario asegurado, más pronto se recuperará el dinamismo en la economía ya que lo que importa ahora es…

La recuperación de la economía tras la crisis sanitaria es una prioridad. Confío en que los valores que ha demostrado la sociedad civil española así como sus grandes y pequeñas empresas involucradas en buscar soluciones para aliviar esta situación, son los valores que estarán presentes en la recuperación económica ya que de los políticos poco podemos esperar. Decía Voltaire algo así como que la política es el camino donde hombres sin principios gobiernan a hombres sin memoria. Démosle la vuelta a la tortilla y sigamos con estos valores como la empatía con el sufre y la contundencia de nuestra solidaridad en la recuperación económica, valores que estamos demostrando estos días siendo un ejemplo ante el mundo entero.

Hoy día 23 de marzo, tengo el corazón lloroso. La pérdida de tantas vidas por culpa de esta crisis sanitaria, tantas personas mayores que tenían todavía tantas cosas por ofrecer han dejado un dolor inconmensurable en sus familiares. Esta sociedad no debe olvidar el valor de la experiencia y la templanza que da la edad. Cuidemos a nuestros mayores, no son una carga, son nuestro sostén emocional y de sabiduría. Si hay alguien que está llevando bien este confinamiento, con responsabilidad y confianza, sin protestar, son nuestros mayores. Cuidemos mucho a nuestros mayores y sigamos aprendiendo de ellos así como disfrutando de su compañía y abrazos reconfortantes. Los mayores que se han ido yendo son de la edad de mis padres y de mis abuelos si estuvieran vivos todavía, personas que sacaron con trabajo y sin pereza este país adelante. Qué menos que poner todos los recursos desde ya y para siempre en tenerlos mimados y cuidados. Son nuestro mayor tesoro junto con  nuestros niños.

¡Animo! Ya sólo quedan dos semanas de confinamiento. Y si son más, tenemos agua caliente, luz, internet y comida en la nevera. Mucha gente en este planeta, con y sin crisis sanitaria, no tiene ni eso.

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La entrada “Lecciones que nos debería dejar el Covid-19” se publica por primera vez en http://www.diariodeunamadreeconomista.com el día 26 de marzo de 2020.

7 comentarios sobre “Lecciones que nos debería dejar el Covid-19

  1. Estoy totalmente de acuerdo con tus palabras. Me encantaría que después de esta situación viviéramos un cambio social y económico destinado a valorar más a las personas y a cubrir las necesidades reales, no las creadas o impuestas. En resumen, que nuestra sociedad se volviera más humana. Tengo esperanza pero poca fe. Un saludo y muchos ánimos!

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