Jabón de leche materna y miel

Tengo un banco de leche materna congelada que comencé a hacer en junio de 2017. Comencé a hacerlo por esa fecha porque en aquellos momentos tenía que resolver un asunto legal que me obligaba a estar fuera de casa varias horas al día y era necesario que su padre tuviera leche para mi pequeña en caso de necesitarlo. Me extraje más de la necesaria, y desde hace unos años, cuando veo las bolsitas en el congelador me pregunto qué hacer con ellas. Ya no está en condiciones de consumir, pero tirarlas a la basura nunca ha sido una opción. Estoy segura de que muchas madres en mi situación me entienden a la perfección. Pocas opciones hay para darle uso a leche materna que ya no se puede consumir. Por un lado, encontré hacer una joya de leche, proceso por el cual una persona experta en joyería mezcla la leche con una resina y la mezcla resultante solidifica sirviendo para hacer un colgante, un anillo, una pulsera o unos pendientes, con un aspecto similar al nácar. Por otro lado, encontré la posibilidad de hacer un jabón con base de leche materna. Sin descartar por completo la joya de leche materna, me decidí por hacer jabón.

El auténtico jabón pasa por el proceso de saponificación, es decir, un proceso químico que convierte sustancias grasas en jabón y glicerina. Requiere también la utilización de sosa cáustica y tiempo, alrededor de 40 días. He optado por otra manera de hacer jabón, menos auténtica pero fácil y rápida, utilizando una base de jabón neutro sin sodium lauryl sulfate, un componente químico muy agresivo con la piel y que contrarrestaría los efectos beneficiosos de la leche materna que es calmante, bactericida, hidratante y emoliente.

Da mucho gusto elaborar tu propio jabón incluso con este proceso simplificado. Realmente se disfruta de todo el proceso: desde investigar cuál es la mejor manera de hacerlo, comprar la materia prima base, empaquetarlo una vez terminado hasta que llega el momento de usarlo.

Esto es lo que he necesitado:

  • 60 ml de leche materna
  • 300 g de jabón base (en tiendas especializadas)
  • 4 g de esencia de miel (en tiendas especializadas)
  • 4 g de extracto de miel (en tiendas especializadas)
  • Molde de silicona para 6 pastillas cuadradas de 5 cm de lado aproximadamente
  • Sello

Y así lo he hecho:

  • Descongelé la leche materna y le di un hervor.
  • Derretí al baño María el jabón base.
  • Incorporé la leche, la esencia y el extracto de miel.
  • Mezclé bien y vertí en el molde de silicona.
  • Dejé enfriar y solidificar del todo (unas 6 horas).
  • Desmoldé y marqué con el sello.

¡Y listo!

Como ves, es muy sencillo. Queda un jabón suave y de olor muy agradable. Ya lo estamos usando y cuando se acaben estas primeras seis pastillas, haré más hasta terminar lo que fue mi banco de leche materna. Desde hace años, y para un consumo más respetuoso y sostenible con nuestro planeta, en casa usamos gel y champú solidos, así que estamos encantados con que además, nuestro jabón es hecho en casa.

Muchas gracias por leer hasta aquí. Si te ha gustado la entrada, dale a me gusta o mejor aún, compártela. Estaría genial que te suscribieras, así recibirás cómodamente mis publicaciones en tu buzón.

La entrada “Jabón de leche materna y miel” se publica por primera vez en http://www.diariodeunamadreeconomista.com el día 17 de agosto de 2020.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .