Adolescentes y confinamiento

Septiembre de 2020. Nuestros hijos vuelven al colegio después de meses. Su último día de colegio del curso anterior fue el pasado 12 de marzo. En España, donde resido, los contagios por Covid’19 están aumentado y se habla de la segunda ola. El dato positivo es que los ingresos, la gravedad de los pacientes y los fallecimientos son mucho menores que en la primera ola con los mismos datos de contagios. Ante la inminente vuelta a las aulas, se ha creado un debate sobre si es seguro o no que abran los colegios.

chica

En parte es mi opinión, pero también es el resultado de la lectura de varios estudios sobre los efectos del confinamiento en niños y adolescentes, creo que los niños no van a correr más riesgos en el colegio que los riesgos que han podido correr durante las vacaciones este verano: unos han cogido barcos, aviones o trenes; se han alojado en hoteles con sus padres; han ido a playas, centros comerciales y parques infantiles… Además, a estas alturas y gracias a su asombrosa capacidad de adaptación, los niños han interiorizado que hay que mantener limpias las manos y usar la mascarilla (en el caso de los niños mayores).

A los niños más pequeños no los podemos privar por más tiempo de su derecho a recibir educación escolar, a estar con sus semejantes y compartir ratos de patio y diversión. Podemos ayudarles a conservar hábitos de higiene y limpieza, pero no podemos aislarlos en una burbuja ni tampoco podemos permitir que crezcan pensando que su igual es su enemigo y que por eso no puede estar con otros niños. El enemigo es el virus, debemos combatirlo y convivir con él y aquí es clave la responsabilidad. Quién en su sano juicio puede pensar que un niño crezca sin jugar con otros niños… Durante el confinamiento, la semana anterior al permiso para salir a la calle con los pequeños durante una hora diaria, mi hija pequeña, pese a haberse adaptado a la situación que estábamos viviendo, estaba muy impertinente al final del día; se notaba que necesitaba salir al exterior y jugar, correr, saltar y sentirse libre. Hay innumerables artículos sobre la conveniencia de que los niños vayan al colegio porque es bueno para su salud, y por ello, me permito enlazar aquí las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEPED).

¿Y qué pasa con los adolescentes que ya de por sí están pasando por una etapa crítica de su vida? ¿Alguien se ha parado a pensar en lo que supone privar a un adolescente de estar con “su grupo”? Igual que sucede con los niños más pequeños, hay innumerables estudios y artículos sobre los efectos negativos del confinamiento en los adolescentes, pero tengo la sensación de que sólo se han preocupado de ellos los profesionales de la psicología. Para rematar su malestar, los culpan de los rebrotes. No digo yo que no haya mucho irresponsable suelto, empezando por sus progenitores, pero la mayoría de los adolescentes han sido confinados y “desconfinados” sin que nadie se haya preocupado por el espacio que necesitan en la sociedad, ahora más que nunca.

Mi experiencia como madre de una niña de 14 años en esta situación ha sido de mucha preocupación. A su edad necesitan sentirse en el grupo “como agua de Mayo”. Las relaciones virtuales podrán ser muy buenas, pero no sustituyen las relaciones personales de ninguna manera, ni lo harán nunca. Y si lo hacen, no será bueno para la sociedad. Lo mismo sucede con la enseñanza, ninguna plataforma sustituirá ni mejorará la vida del aula y los ratos de patio, las caras de aprobación o desaprobación cuando un profesor lee un texto clásico… Se perderían tantos matices…

Mi hija vivió el confinamiento siguiendo sus clases por la mañana a través de la pantalla y haciendo sus deberes por la tarde. Se fue encerrando en su mundo hasta el punto de no querer salir ni siquiera a tirar la basura para estirar las piernas. Por razones que sólo ella sabe, porque hasta la fecha no ha podido expresarlas, se sintió triste y desubicada (y quién no en los primeros momentos…).

Los adolescentes de por sí buscan aislarse de sus progenitores y es importante darles espacio, pero una reclusión de 24 horas durante 6 semanas, llegó un momento en que su aislamiento era preocupante. Y antes estas situaciones los profesionales aconsejan no obligar, no presionar, ser comprensivo y paciente ¡cómo si esto fuera fácil cuando se trata de tus hijos y tú como madre estás preocupada por ellos!

Llegó la famosa desescalada y fuimos a visitar a los abuelos; fue una visita de la calle a su balcón, pero al menos salió de casa y caminó algo. Un día tras otro le recordaba que ya se podía salir, con restricciones, pero que se podía salir, que si quería quedar con alguna amiga el fin de semana… y la respuesta fue siempre la misma: no.

Así que tuve que mover ficha, llamé a una amiga mía cuya hija de la misma edad es amiga de mi hija y han sido compañeras de clase durante muchos años, para salir a tomar algo un sábado por la tarde. Mi amiga no pudo, pero su hija sí. Esa tarde que estuvieron juntas supuso por fin un cambio de actitud, poco a poco comenzó a salir de su aislamiento y a hacer sencillos planes con sus amigas de clase.

Por lo que he podido leer y hablar con algún psicólogo, cuando las cosas se ponen imposibles, a veces hay que propiciar el cambio, intentando no obligar aunque ese sea el efecto final.

Dicen los expertos que para diferenciar una depresión o trauma a largo plazo de una tristeza que va desapareciendo poco a poco hay que atender a la duración de ese estado y a su evolución. Si como madre de un adolescente, después del confinamiento por esta maldita pandemia, aprecias que su tristeza o aislamiento dura más de lo normal o no hay ninguna mejoría, no lo pienses ¡pide ayuda! Los profesionales están para eso y suelen ayudar a los adolescentes con mucha experiencia, cariño y éxito.

Muchas gracias por leer hasta aquí. Si te ha gustado la entrada, dale a me gusta o mejor aún, compártela. Estaría genial que te suscribieras, así recibirás cómodamente mis publicaciones en tu buzón.

La entrada “Adolescentes y confinamiento” se publica por primera vez en http://www.diariodeunamadreeconomista.com el día 14 de septiembre de 2020.

2 comentarios sobre “Adolescentes y confinamiento

  1. En Japón, los niños van al colegio desde junio. Solo han tenido nueve días de vacaciones en agosto. Siempre llevan la mascarilla puesta, se lavan continuamente las manos y comen mirando todos hacia la misma dirección. Aquí también hemos tenido una segunda ola, pero nada que ver con lo que ocurre en España. Aunque veo a gente que pasea sin mascarilla, sobre todo por la mañana temprano, casi todo el mundo la lleva puesta. ¡Mucho ánimo! Seguro que salimos de esta.💪😀

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