El ayuno intermitente

Según el diccionario de la RAE, una acepción de ayunar es “abstenerse total o parcialmente de comer o beber”. Por eso, a la primera comida del día la llamamos des-ayunar o salir del ayuno.

Imagen gratuita de Silviarita para Pixabay

Hay diversas modalidades de ayuno, por diversos motivos, incluso religiosos. Si me sigues desde hace tiempo sabrás que soy vegetariana desde hace muchos años y procuro cuidar la calidad de los alimentos que consumimos en casa. No soy una persona especialmente delicada de estómago, pero a partir de una edad determinada, sentí la necesidad de no “pasarme” con la comida, porque ya no me sentaban las cosas igual que antes.

En esa época, necesitaba darle un respiro a mi organismo y me sentaba muy bien ayunar un día entero. La víspera cenaba algo ligero, como una ensalada o fruta, y al día siguiente (normalmente los lunes) pasaba el día consumiendo únicamente agua, infusiones y algún caldo. Rompía este ayuno con el desayuno del martes. Hice este ayuno durante años y no me costaba mucho hacerlo porque uno de los beneficios que me observaba era la lucidez mental y el rendimiento que esos lunes de ayuno tenía en el trabajo, al no tener recursos de mi cuerpo “distraídos” en la digestión. Me sentía enérgica y ligera, dormía mejor y mi estómago me lo agradecía, ya que soy de buen apetito y aunque como sano, a veces me he excedo con la cantidad 🙂

En 2016, antes de quedarme embarazada de manera espontánea alrededor del mes de junio, pasé por un tratamiento de reproducción asistida que no funcionó. Tenía miedo a hacer cualquier cosa que fuera contraproducente con un posible embarazo y fue por marzo de 2016 que hice mi último ayuno completo de lunes. Luego vino el embarazado, el parto y la lactancia (que continúa casi 4 años después, en lo que se denomina de manera errónea “lactancia prolongada”) y en todo ese proceso he sentido muchas ganas de hacer algún tipo de ayuno, pero me parecía contraproducente, sobre todo en el embarazo y puerperio.

En la actualidad, mi hija está a punto de cumplir 4 años, va al colegio y es cada vez más autónoma. Eso me ha dado la sensación de sentirme algo más “libre” para retomar algunos hábitos; sin embargo, el ayuno de los lunes sigue sin apetecerme. Los requerimientos calóricos que necesito ya no son los mismos que en el puerperio o primeros años, puesto que en la actualidad la lactancia se limita a un par de tomas breves en todo el día: para dormir, al despertar, como consuelo… pero este tema es otro cantar, sencillo y complejo a la vez.

Hace tiempo que siento que las cenas no me sientan bien, a pesar de que cenamos pronto y cosas ligeras. Siento que ceno sin hambre y me quedo pesada del estómago. Uniendo esto con mis ganas de realizar algún tipo de ayuno diferente al que hacía he optado por el ayuno intermitente 16/8 que no es otra cosa que comer en un rango de 8 horas al día para luego ayunar unas 16 horas.

Con el ayuno intermitente, realmente con cualquier clase de ayuno, a partir de las 12 ó 14 horas de ayuno, se produce lo que se conoce como autofagia, es decir, el cuerpo comienza a consumir sus propias reservas. Aunque la finalidad no sea bajar de peso, con un ayuno intermitente continuo, se puede bajar de peso.

Llevo poco tiempo practicando el ayuno intermitente durante 5 ó 6 días a la semana, y lo cierto es que no me cuesta nada hacerlo, entre otras cosas por lo bien que me sienta. Suelo almorzar entre las 14 y 15 horas y a partir de ahí sólo tomo agua, infusiones o caldo hasta el desayuno del día siguiente alrededor de las 7 de la mañana.

Es pronto para sacar conclusiones aún, pero los beneficios que me observo son los siguientes:

  • Duermo mejor
  • Tengo menos ansiedad y nerviosismo
  • Han desaparecido los antojos de dulce
  • He perdido más volumen que peso
  • Me concentro mejor en las tareas intelectuales
  • Mis molestias digestivas han desaparecido
  • He notado una disminución del dolor que me aqueja por la hernia discal

¿Y qué como en las horas que no hago ayuno? Pues hago un desayuno normal que consiste en zumo de naranja, café con bebida vegetal y bizcocho casero. A media mañana suelo tomar fruta y una tostada con aguacate. Y para almorzar suelo comer ensalada, legumbres y cereales, huevo, semillas… en cantidades suficientes. Ocasionalmente tomo pescado azul pequeño porque desde el embarazo de la pequeña, el cuerpo me lo pide. Sigo considerándome vegetariana a pesar de lo anterior, porque los vegetales ocupan un 85%, o más, de mi dieta. No como fritos, ni precocinados ni congelados.

Esta publicación NO supone un consejo médico ni un aliciente para que practiques ningún tipo de ayuno sin antes saber si tu estado de salud es óptimo para ello. Tampoco sustituye la opinión de un profesional médico o de la nutrición humana. Esta publicación es únicamente una opinión y un testimonio de mi propia experiencia. Si quieres información sobre el ayuno intermitente, aquí puedes leer una noticia reciente, con los beneficios que aporta y sobre quién no debe hacerlo bajo ningún caso.

Muchas gracias por leer hasta aquí. Si te ha gustado la entrada, dale a me gusta o mejor aún, compártela. Estaría genial que te suscribieras, así recibirás cómodamente mis publicaciones en tu buzón.

La entrada “El ayuno intermitente” se publica por primera vez en http://www.diariodeunamadreeconomista.com el día 23 de noviembre de 2020.

2 comentarios sobre “El ayuno intermitente

  1. La verdad es que yo no estoy muy a favor de los ayunos, también es cierto que nunca he hecho ninguno. Soy muy amiga de las rutinas. Como tres veces al día, sin meriendas ni segundos desayunos, y siempre tengo muy buen apetito, demasiado buen apetito, no sé cómo haces para estar un día sin comer. Si no como a mi hora, me pongo de mal humor y no puedo estudiar ni trabajar. Si me voy a la cama con hambre, no puedo dormir. Prefiero comer de manera equlibrada, o, por lo menos, intentarlo, antes que pasar hambre. Pero, bueno, esta es mi experiencia y mi opinión.😃

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    1. ¡Hola! Es una opción que muchas personas, como a mí, nos sienta bien. Pero no es un método para adelgazar ni nada del otro mundo. Conozco muchas personas como tú, que si no comen a sus horas se ponen de mal humor 🙂 Las mayoría de las personas que hacen (hacemos) algún tipo de ayuno, lo hacemos por convencimiento de que nos sienta bien, porque le damos un descanso al organismo y seguramente porque lo necesitamos. Por eso a quien no le apetezca, que no lo haga porque hacerlo sin ganas es imposible. Yo no paso hambre ni cuando hacía los lunes de ayuno ni ahora con el ayuno 16/8 porque buena parte de esas horas me coge durmiendo por la noche. Bueno, es una opción libre y voluntaria para el que quiera. Gracias por pasar 🙂

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